¿Cuántas horas te pasas delante de una pantalla? La respuesta de la mayoría es evidente: demasiadas. Vivimos conectadas a la tecnología en un mundo digital que nos absorbe y, a veces, no nos deja ver más allá. Todas sabemos los grandes beneficios que nos ofrecen, pero desconocemos cómo nos pueden perjudicar.

La luz azul que desprenden, tanto los dispositivos electrónicos como los fluorescentes y las luces de LED, es perjudicial para la salud. La vista es uno de los sentidos más desfavorecidos a causa de este abuso, pero también lo es la piel. El espectro lumínico produce una radiación que la afecta, según se afirmó en el último Congreso de Dermatología de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

La presencia de este tipo de luz en nuestras vidas cada día va a más. Por lo que debemos conocer los riesgos a los que nos sometemos y tomar las medidas necesarias para prevenir posibles daños. Esto no significa que debamos evitar siempre la luz azul, pero sí que es importante dar un descanso a nuestro cuerpo.

En ocasiones, la luz azul ha tenido una utilidad terapéutica y ha servido para tratar afectaciones de la piel como el acné o para curar el cáncer de piel superficial, pero esto no quiere decir que su efecto sea siempre bueno. Simplemente, es efectiva para solucionar un problema específico.

¿Cómo afecta la luz azul a la piel?

El doctor en biología y académico de l’AEDV José Aguilera, asegura que una exposición excesiva a la luz azul podría producir daños cutáneos a causa de un estrés oxidativo. En consecuencia, se activarán los melanocitos para aumentar la melanina y el estado hídrico de la piel y la barrera cutánea quedarán afectados, ya que se alterará la síntesis de algunas proteínas. Este círculo vicioso provocará un avanzado y rápido envejecimiento de la piel y una mayor pigmentación.

¿Cuántas horas de exposición pueden dañarnos?

Entre las nueve y las ocho de la tarde, la radiación solar emite en un 30% luz azul. Sin embargo, se trata de un porcentaje tan bajo que no afecta la salud cutánea. A diferencia de los riesgos que sí puede conllevar estar demasiadas horas expuestas ante las luces de LED o delante de las pantallas del móvil, del ordenador, la televisión, las tablets…

La pigmentación cutánea podría producirse si estamos 48 horas seguidas expuestos a las luces LED o las de las pantallas. Y hay que tener en cuenta que en cualquier momento podemos encontrarnos en esta situación, ya que también los locales y oficinas tienen fluorescentes. Así que no solamente depende de nosotros o de una decisión personal, hay que vigilar donde vamos y en qué lugares entramos. ¡Seguro que ahora te estás fijando en qué luz te está iluminando!

En exteriores, en interiores, en casa, en el trabajo, en el gimnasio… Puedes ir apuntando porque todo suma. Además, esta exposición es más peligrosa para las personas que tienden a producir más melanina, para las embarazadas y para quienes se someten a un peeling o a procedimientos de resurfacing con el objetivo de renovar la piel.