Más de 37 millones de ciudadanos españoles nos hemos sumado ya al reciclaje, incorporándolo en nuestro día a día como una rutina habitual. Según el último informe de Ecoembes, la separación de residuos es la práctica medioambiental más extendida en nuestros hogares, muy por encima de otras medidas como el ahorro energético o el de las bolsas de plástico.

Aunque las cifras son positivas y muestran una sociedad cada vez más sensibilizada con el cuidado del entorno, lo cierto es que sigue habiendo muchas personas que tiran sus deshechos en el mismo contenedor.

La falta de espacio en casa es una de las excusas más utilizadas por aquellos que se resisten a clasificar los residuos del hogar. Sin embargo, como verás a continuación, existen distintas soluciones para guardarlos por separado sin que se conviertan en un estorbo.

 

Las tres erres

Disminuir el volumen de los residuos que generas en casa es tan importante como clasificarlos adecuadamente. Y, para ello, es fundamental tener siempre presente la regla de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar.

Así, nuestro principal consejo es que antes de deshacerte de un envase de plástico, vidrio o cartón, pienses si este puede tener alguna otra utilidad para ti. Quizá puedas darle una segunda vida a un tarro de cristal como portavelas, decorar una botella de plástico para plantar flores, o recortar una caja de cartón para crear separadores en tus cajones.

Si finalmente no puedes reutilizarlo, entonces sí, puedes tirarlo al contenedor correspondiente. Para facilitar esta tarea en casa, lo ideal es contar con varios cubos –tres son suficientes– diferenciados por colores. Puedes ahorrar espacio y aumentar la capacidad de cada uno de ellos, doblando y comprimiendo los envases y cartones.

Y ahora bien, ¿dónde colocarlos? Lo más recomendable es ubicarlos en la cocina, en el balcón, en el lavadero, o en cualquier otro lugar que te permita separar los residuos con facilidad mientras cocinas o limpias.

Probablemente, de entrada, pensarás que no dispones de espacio suficiente en estas estancias para poner los cubos. Por eso, aquí te damos algunas ideas prácticas para poder integrarlos en tu decoración y contribuir al cuidado del planeta a través de un pequeño gesto cotidiano.

¿Cuál prefieres?

Las apariencias engañan
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Las apariencias engañan

Si buscas una manera estética de clasificar los desperdicios, el Bo Touch Bin de Brabantia puede ser una magnífica elección. Un recipiente de diseño, sostenible, que cuenta con dos cubos interiores y que, por su apariencia, podría pasar por un aparador o mueble auxiliar. Además de integrarse perfectamente en el entorno, sus patas elevadas hacen que sea muy fácil limpiar la superficie de debajo.

Puedes colocar este tipo de cubos contra la pared o el mueble para no entorpecer el paso. Eso sí, te aconsejamos que lo pongas en un lugar bien visible para darle protagonismo dentro de la decoración de tu cocina y facilitar su uso.

Ocultos a la vista de todos
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Ocultos a la vista de todos

La mejor forma de esconder los cubos es integrarlos en el mueble, ya sea a través de cestos adaptables o estructuras extraíbles como esta, de Casa En Orden. Una solución práctica y útil para aprovechar cualquier puerta o cajón, y ganar espacio en la zona exterior.

La mayoría de estos sistemas se componen de cubos portables y con asa. De esta manera, te resultará mucho más fácil y cómodo transportar los residuos al contenedor y limpiarlos tras su vaciado.  

Flotando en la pared
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Flotando en la pared

Otra buena opción para ganar espacio y eliminar los cubos del suelo es colgarlos en una de las paredes de la cocina, el lavadero o el balcón. Una elección ideal para zonas reducidas o de paso, que resulta muy decorativa y práctica. 

En esta línea, tienes distintas alternativas como este zapatero multiusos de Ikea. Una solución con poco fondo que, además, te permitirá combinar diversos módulos en función del número de departamentos que necesites.

Siempre a mano
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Siempre a mano

Tener cerca un recipiente en el que depositar los desperdicios orgánicos es tremendamente útil cuando estás cocinando. Por una parte, te permite ganar tiempo y evitar viajes al cubo de la basura y, por otra, te ayuda a mantener la superficie limpia y despejada en todo momento.

Por eso, es recomendable colocar un pequeño recipiente de compost sobre la encimera para tenerlo siempre a mano. Los hay de diferentes tamaños, materiales y colores. Algunos tan bonitos como este de Kitchen Craft, con una estética vintage.

A la hora de comprar un cubo de compost, asegúrate de que incluye en su interior un filtro para evitar que los malos olores inunden tu cocina.

No todo son cubos
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No todo son cubos

Además de todas estas soluciones, tienes al alcance otras muchas alternativas para almacenar los residuos y clasificarlos en casa antes de llevarlos al contenedor de reciclaje. Poniendo en práctica las otras dos erres que marcan un modo de vida sostenible (reducir y reutilizar), encontrarás nuevos recipientes en los que guardar los deshechos. 

Por ejemplo, puedes darle un nuevo uso a ese cesto de la ropa sucia que ya no necesitas, a la cesta de ratán que se ha deteriorado con el paso del tiempo o a aquellas cajas de la frutería que no paran de dar vueltas por tu casa. Cualquiera de ellos te servirá para colocar botellas y envases que más tarde irán al contenedor correspondiente.