Vivir en la era del plástico es ya un hecho común en nuestra sociedad. Por mucho que tratemos de evitarlo, el mercado nos brinda una gran cantidad de productos elaborados con plástico. Todo, o casi todo, se presenta recubierto bajo este material duro, flexible y resistente que ya ha hecho múltiples estragos en el medioambiente. Se introduce en nuestros espacios de trabajo, en nuestra cocina e incluso hasta en nuestros estómagos. Sus pequeñas partículas se encuentran presentes en productos y hábitos tan comunes como el cepillado de nuestros dientes. Por suerte, ¡existen alternativas! De hecho, nosotros mismos podemos crear nuestro propio dentífrico casero, libre de elementos contaminantes y super sencillo.
Muchos os preguntaréis, ¿cómo puede haber plástico en la pasta de dientes? Pues bien, además del envase con el que se envuelve este producto, los dentífricos suelen estar repletos de ingredientes sintéticos como el propilenglicol y el triclosán, un ingrediente clorado tóxico relacionado con muchos problemas de salud, como la ralentización de la circulación sanguínea.
Por otro lado, los microplásticos y el triclosán que contienen las pastas de dientes son tan pequeños que se escapan en los sistemas de depuración de aguas residuales. Tras nuestro enjuague bucal, estos materiales atraviesan los desagües y se cuelan, con sus millones de partículas, en los fondos marinos y fluviales dañando los ecosistemas.

De hecho, aunque a simple vista no lo parezca, la industria dental es una de las que más plásticos utiliza. Por poner un ejemplo, solo debemos fijarnos en la cantidad de cepillos de dientes que compramos a lo largo de nuestra vida. El problema, además de la cantidad, es el material con el que están hechos y que suma un granito más en la acumulación de plásticos de usar y tirar que ya visten nuestros mares desde hace décadas, debido a la lentitud con la que el plástico se degrada.
Afortunadamente, ¡no todo está perdido! En el ámbito de la salud bucodental también existen otras opciones ecológicas y relacionadas con la idea del residuo cero. Hasta que los productos libres de plásticos tomen el mercado por completo, en vez de quedarnos de brazos cruzados, podemos hacer una vuelta a los oficios tradicionales elaborado nuestra propia pasta de dientes ecológica.
La alternativa ecológica al dentrífico común
Nosotras os hemos traído varias recetas para que experimentéis con la que más os guste. El objetivo es cambiar los materiales sintéticos que utilizan los dentífricos comunes por otros naturales, sencillos, económicos y muy accesibles en cualquier herboristería.
Por ejemplo, para preparar estas pastas de dientes solo necesitarás ingredientes como arcilla blanca, aceite de coco, aloe vera y bicarbonato. Por si quedan dudas, la bloguera especializada en sostenibilidad Christine Liu nos explica en su libro Un Hogar Sostenible los beneficios de utilizar para estas preparaciones el bicarbonato sódico.
“Sirve para limpiar los dientes y también ayuda a equilibrar los niveles de pH de la boca para fomentar las bacterias saludables, pero por sí solo puede resultar abrasivo y áspero”. La autora recomienda que, para contrarrestar esta posible sensibilidad, añadamos otros ingredientes como el xilitol y el aceite de coco.
“El xilitol es un ingrediente natural que se obtiene de vegetales como el maíz, y que ya utiliza la industria dental en chicles y pastas de dientes. Actúa como edulcorante y además reduce el riesgo de caries”, asegura.
El bicarbonato de sodio tiene potentes propiedades antisépticas, antibacterianas y blanqueadoras, perfectas para cuidar los dientes, evitando las caries y fortaleciendo las encías.
Como vemos, se trata de un conjunto de productos naturales que no solo nos ayudan a proteger el medioambiente, sino que también cuidan de nuestra salud, ayudándonos a recuperar el blanco natural de nuestra dentadura. El aceite de coco, por ejemplo, tiene la capacidad de atacar a las cepas bacterianas susceptibles de provocar enfermedades periodontales y caries. Aunque estas pastas dentales pueden aguantar perfectamente un mes en la nevera, no se recomienda su uso si ha pasado más tiempo o si no se ha guardado bien.
Y ahora apunta porque hay recetas hasta para las encías más sensibles. Por el sabor a menta y hierbabuena no te preocupes, se soluciona con unas gotitas de aceite esencial. ¡Te van a encantar!