La escritura tiene siglos de historia. Los primeros documentos escritos que se conocen son de los sumerios en la Antigua Mesopotamia, que fechan de 3300 aC, a través de la escritura cuneiforme, pero los jeroglíficos egipcios son de la misma época. La escritura siempre ha servido a algún propósito: ya sea el de informar, predicar o dejar constancia de la historia como en los textos religiosos, entretener con leyendas e historias de ficción como en las novelas o relatar experiencias personales como en los diarios.

Pero la escritura también puede ser una vía a través de la cual canalizar el dolor y superar la ruptura amorosa, se erige como una herramienta terapéutica. Puede ser una buena forma de sacar a la luz lo que llevamos dentro, desahogarnos, aclarar nuestros sentimientos o nuestras dudas, animarnos, conocernos mejor e incluso ayudarnos a tomar decisiones.

Por ejemplo, dicen que Goethe escribió “El joven Werther” en una sola noche para desahogar las penas por un amor no correspondido. En la escritura podemos volcar nuestras preocupaciones, miedos o conflictos al mismo tiempo que nos proporciona alivio o confort.

El objetivo de la escritura terapéutica no es demostrar tus habilidades literarias, sino expresar de forma silenciosa todo aquello que uno no sabe o no puede expresar en voz alta

La escritora, Diana P. Morales, que lleva más de 23 años como profesora de escritura y al frente de El Portal del Escritor, comparte cuatro ejercicios de escritura terapéutica para lidiar con el duelo de un amor.

La escritura automática
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La escritura automática

Esta técnica fue inventada a principios del siglo XX por la escritora vanguardista Dorothea Brande. Consiste en escribir lo primero que a uno se le pase por la cabeza, sin borrar, sin editar ni detenernos a pensar. El propósito no es nunca crear una obra literaria, sino dejar fluir las ideas libremente, sin el freno de nuestra moral o vergüenza para encontrar la solución a un conflicto interno. Este ejercicio se realiza al menos durante media hora en la que uno escribe sin parar todo aquello que le pase por la mente. Es una cuestión de libre asociación de ideas.

La escritura a través de cartas
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La escritura a través de cartas

Escribir una carta a un destinatario con el que se está en conflicto es una manera de decirle a esa persona todo lo que uno siente. Después se puede guardar, romper, quemar… El objetivo es descubrir y liberar nuestras emociones. Un conflicto sin resolver no nos deja avanzar. Sacar a la luz lo que sentimos para entender por qué e incluso perdonar es el objetivo de este ejercicio.

Morales recomienda ordenar la carta de la siguiente manera: primero cuentas por qué estás enfadado y dejas salir toda tu ira. Después, explicas qué es lo que te causa tristeza o lo que te ha hecho daño. En la tercera fase, hablas de los miedos, qué es lo que te causa temor de esta situación y después damos paso al arrepentimiento, si lo hay, para cerrar la carta desde el amor.

La carta de agradecimiento
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La carta de agradecimiento

Este ejercicio está pensado para sentirse mejor y relativizar los problemas. La autora recomienda escribir una lista de al menos 30 cosas por las que estás agradecido. La idea de este ejercicio es centrarse en lo positivo para disfrutarlo más. Una variante es escribir tres cosas por las que uno está agradecido cada noche en una libreta.  

Escribe la vida que quieres
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Escribe la vida que quieres

Este ejercicio consiste en describir la vida que quieres en el futuro, con todo detalle. Se trata de describir tu vida ideal en todos los ámbitos. Hay que escribirla en presente, como si ya lo hubieras conseguido. Fue una práctica que siguió la escritora norteamericana Octavia Butler: solía escribirse estas cartas de forma regular afirmando, por ejemplo, que conseguiría suficiente dinero con sus libros para comprarse una casa nueva, y lo consiguió.

Como recomendación final y para que estas técnicas funcionen la escritora sostiene que todos estos ejercicios se deben trabajar con papel y bolígrafo. Es decir, a mano, evitando dispositivos electrónicos.