A todo el mundo le gustaría caminar sobre el agua y, aunque se trata de un sueño imposible, existe una manera muy placentera de desplazarse sobre ella y, al mismo tiempo, acariciarla con las manos. Hablamos del surf, el deporte soñado de muchos amantes de la aventura y que proporciona un placer y unas sensaciones inigualables.

El surf es, ante todo, un deporte muy completo porque hace trabajar todas las partes del cuerpo y de la mente: requiere capacidad aeróbica y juego de equilibrio, fuerza y coordinación. La actividad que se realiza encima de una tabla aporta beneficios musculares y cardiovasculares, pues se trabaja mucho la resistencia.

Por otro lado, es el claro ejemplo de superación. Empiezas por no saber ni levantarte sobre la tabla y te caes al agua en la mayoría de los intentos. Sin embargo, al ser adictivo, motiva la capacidad de superación y, al fin, llega el día en que eres capaz de surfear la primera ola. Entonces, la adrenalina hace acto de presencia. Y es que no hay nada comparable a navegar en un túnel de olas.

Así, el surf es un auténtico cúmulo de sensaciones y ayuda a desconectar de todo lo que ocurre más allá del agua. A tratarse de un deporte complejo, requiere tener concentración, con los cinco sentidos en alerta. El hecho además de practicarlo al aire libre, en plena naturaleza, fomenta la conexión del ser humano con el agua y, por consiguiente, la sensación de libertad. El surf es así un aliado contra el estrés y, para los practicantes más experimentados, supone la excusa perfecta para descubrir las playas más hermosas y salvajes del mundo.