Esta planta tiene múltiples propiedades entre las que destacan su carácter analgésico y digestivo. De ella se elaboran muchos productos como jabones, aceites, velas aromáticas, té o café. Tahaa, una de las cinco islas que forman el archipiélago de la sociedad en la lejana Polinesia francesa, es conocida como "La isla de la vainilla", cuyo aroma impregna de forma asombrosa todo el aire.

En su territorio se cultiva el 80% de la vainilla de los archipiélagos, denominada "vainilla tahitensis" y que es famosa por sus ligeros toques de pimienta y anís. Este destino sensorial, considerado junto a Bora Bora como las dos perlas más bellas del Pacífico, cultiva la vainilla de forma personal y concreta. Desde su proceso de polinización hasta su maduración ocho meses después, casi todo se hace a mano.

Las plantas se "casan" en busca del sabor perfecto y una vez concluido el periodo de floración de dos meses, durante el cual la flor se ha desarrollado por completo, se celebran unos 3.000 matrimonios diarios, a partir de las tres o cuatro de la mañana, hora en que la indómita orquídea decide abrirse en todo su esplendor. De cinco kilogramos de vaina verde se obtiene un kilogramo de vainilla. El paso siguiente es secarlas al sol, poquito a poco, para que no se evapore la grasa y se pueda anudar sin que se quiebre.

Mientras tanto, para extender el aceite se masajea la vaina ya tostada por el sol, que pronto termina convertida en variados productos elaborados de la vainilla como jabones exfoliantes, aceites, velas aromáticas, té o café. La vainilla tiene múltiples propiedades entre las que destacan su carácter analgésico y digestivo, su capacidad para bajar la fiebre de forma natural o su eficacia en el tratamiento de enfermedades reumáticas.