Aunque podemos sentirnos muy sexis con un bonito salto de cama o agradecer en invierno lo calentitos que estamos con el pijama, según diferentes estudios no hay nada más sano que dormir sin absolutamente nada de ropa. Irse a la cama desnudos nos proporciona grandes beneficios.

Para descansar bien es importante tener una temperatura temporal correcta, más baja de lo habitual, si estamos demasiado abrigados nuestro sueño será más inquieto y descansaremos peor. Evitar las mantas demasiado espesas o los pijamas demasiado calurosos nos ayudaría así a descansar mejor. Dormir desnudos, además, reduciría, en el caso de las mujeres, las infecciones de orina, puesto que el exceso de calor es un perfecto caldo de cultivo para las bacterias.

Pero los beneficios de dormir sin ropa no se quedan ahí. Si dormimos acompañados, el contacto piel con piel con nuestra pareja, –las caricias y el más que probable aumento de los intercambios sexuales– favorecen la producción de oxitocina, una hormona ligada directamente con el bienestar, cuyo efecto reduce el estrés y la depresión.

Además dormir sin ropa resulta más cómodo y confortable para la piel. Libre de gomas elásticas o de roces, la piel respira y nuestro descanso es más profundo y placentero. Al dormir profundamente, además, se reducen los índices de cortisol, una hormona relacionada con el estrés y que nos induce a tener más apetito al levantarnos.