Para Rembrand y Monet, según sus propias palabras, era la única maestra que uno necesita; Dante Alighieri la definía como ‘el arte de Dios’ y, para Einstein, contemplarla hace que comprendamos mejor cualquier cosa. Que la naturaleza tiene un profundo poder sobre nuestro cuerpo y cerebro es una obviedad que no vamos a descubrirte ahora y que sabios de todos los tiempos han repetido una y otra vez.  

Pero, aunque seguro que eres consciente de ello, quizás no sepas que la falta de contacto con la naturaleza tiene unas consecuencias sobre tu salud que se concretan en el que se ha bautizado como el “Trastorno por déficit de naturaleza” o TDN. Este término fue acuñado por el periodista y escritor estadounidense Richard Louv en su ‘El último niño del bosque’, que se publicó hace unos años provocando un auténtico tsunami que llevó incluso a la creación de una ONG mundial que promueve el acercamiento de los niños al verde y azul de nuestro planeta.

 

¡Más verde y menos asfalto!

¿Cuáles son las tesis de Louv? Analizando los hábitos de la población en épocas pretéritas y hoy en día, llegó a la conclusión de que el estilo de vida provoca un alejamiento de la naturaleza como nunca se había visto, y ello comporta una serie de consecuencias negativas físicas y psíquicas muy preocupantes. En definitiva, que las largas jornadas entre las cuatro paredes de la oficina mirando la pantalla del ordenador, el poco tiempo libre y demasiado asfalto están pasando más factura a tu salud física y psíquica de lo que crees.

El TDN provoca estrés, ansiedad, falta de concentración, fatiga mental u obesidad

Es importante matizar que el TDN no es una condición médica reconocida como tal, así que no existen una serie de síntomas sistematizados. Sin embargo, las conclusiones son claras: provoca estrés, ansiedad, falta de concentración, fatiga mental, obesidad, miopía, enfermedades respiratorias y cardiovasculares e incluso trastorno por déficit de atención y depresión. Todas ellas, aunque afectan al conjunto de la población, son especialmente acusadas y preocupantes en el caso de los niños.

El contacto con la naturaleza es, en definitiva, vital para el desarrollo humano. Louv cita los beneficios que comporta: facilidad de integrar aprendizajes, aumento de la creatividad, mejora de la fortaleza psicológica y mayor tolerancia a la frustración y al estrés. Pero también mejora el sueño, dispara tu vitalidad y disminuye tu ira, hiperactividad y presión arterial. Se considera incluso que fortalece la actividad celular anti-tumoral.

 

Combate el TDN en tu día a día

La buena noticia es que no necesitas trasladarte a la Patagonia para combatir el TDN. Parques urbanos, pequeños jardines o escapadas a poca distancia de la ciudad te pueden ayudar a incorporar muchos momentos de conexión con la naturaleza a tu día a día. Te damos cinco ideas muy sencillas que, seguro, te ayudarán a mejorar tu estado de ánimo y tu salud.

Acércate a la orilla del mar
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Acércate a la orilla del mar

La contemplación del azul marino, según indican varios estudios, consigue incluso cambiar nuestras ondas cerebrales y es un calmante natural para tu cerebro. Además, su olor, plagado de iones negativos, ayuda a mejorar tu capacidad pulmonar y a combatir la depresión y la ansiedad.

Apuesta por el turismo rural
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Apuesta por el turismo rural

No es casualidad que cuando hablamos de ‘desconectar’ al tener unos días de vacaciones, venga inmediatamente a nuestra mente un entorno costero o montañoso… escoge siempre que puedas destinos inmersos en la naturaleza

Apúntate a la moda de los baños de bosque
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Apúntate a la moda de los baños de bosque

No consisten solo en perderse por un entorno arbolado y dejarse envolver por su efecto relajante y revitalizador, sino en poner toda nuestra atención en cada detalle: sonidos, olores, los distintos tonos de verde… para conseguir así focalizarnos en el momento y fomentar nuestra capacidad de concentración, dando un descanso a nuestra mente de sus preocupaciones diarias. 

Opta por deportes al aire libre
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Opta por deportes al aire libre

Si eres deportista, o estás decidida a iniciarte en alguna disciplina física, te recomendamos encarecidamente que escojas una que puedas practicar en el exterior. Ya sea yoga en los parques, caminatas por el monte, escalada, running o equitación, si lo practicas al aire libre añadirá un plus al beneficio que ya de por sí conlleva la práctica deportiva. 

Crea tu pequeño jardín en casa
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Crea tu pequeño jardín en casa

Quizás tengas la suerte de tener terraza, o aún mejor, un jardín o un pequeño huerto; pero incluso en el interior de un piso con poca luz encontrarás algunas especies que pueden crecer, bien en macetas (¿por qué no apostar por las aromáticas?), bien optando por las siempre atractivas plantas aéreas. Cuidarlas, disfrutar de su lento crecimiento y desconectar un rato te dará una satisfacción única. Como bien dice un antiquísimo proverbio chino: “Si quieres ser feliz toda la vida, ten un huerto”.