Desde un punto de vista psicológico, tener un complejo significa centrarse en un defecto real o imaginario sea físico o mental. Las personas con este tipo de obsesiones tienen una imagen distorsionada de sí mismas por sus características físicas, psicológicas o sociales. Además, los complejos están estrechamente relacionados con la autoestima. Con el fin de superarlos, recomendamos seguir estos sencillos consejos:

1.- Acepta que no se puede ser perfecto y que resulta imposible complacer a todo el mundo. En cambio, es recomendable convertir lo que te hace diferente en un rasgo positivo. Desarrollar aquellas áreas en las que te sientas cómodo y confiado es también una buena arma.

2.- Aprende a mirarte al espejo y verte a ti mismo como una persona completa, sin fijarse si tu nariz o tus caderas son demasiado grandes, por ejemplo. Recuerda, al mismo tiempo, que el encanto nace de la personalidad, y no de la belleza física.

3.- Elige bien tus amigos, es esencial. Y es ue debemos rodearnos de la gente que nos acepte tal y como somos. Además, a los amigos se les puede pedir opinión (sincera) respecto a nuestra propia imagen y personalidad. Ser capaz de mirarse a sí mismo objetivamente es una base sólida para un nuevo comienzo.