¿Cuánto tiempo te dedicas a tu misma? Si la rutina te hace ir de bólido, quizás crees que no tienes ni un momento para cuidarte… ¡pero no es así! Hay acciones que realizamos sí o sí cada día, en las que podemos incluir unos minutos dedicados a la belleza. ¡Y no necesitarás sacar tiempo de dónde no lo tienes!

El estrés, las prisas y el desconocimiento se ven reflejados en el momento de ir a la ducha. ¿Entrar y salir? ¡Error! Aprovechando el tiempo que te pasas bajo el agua, puedes llevar a cabo estos consejos de belleza que te harán sentir mejor, por dentro y por fuera.

Se trata de tips que ayudan al cuidado del cabello y de la piel, y que te permitirán mantener una buena hidratación. Asimismo, existen otros secretos de belleza, escondidos bajo la ducha, que favorecen la apariencia de nuestra manicura y de las estrías. ¿Los conocías?

Trucos de belleza bajo la ducha

Siguiendo estos consejos e incorporándolos como un hábito, convertirás el momento de la ducha en una rutina de belleza. Te relajarás, te cuidarás y mejorará el estado de tu piel y cabello.

Desenreda antes el pelo

Tanto si eres de las que tienen una batalla con su pelo al salir de la ducha como si te resulta más fácil, mejora el estado de tu cabello desenredándotelo antes de adentrarte bajo el agua. De este modo, el pelo absorberá y aceptará mejor el champú y el acondicionador. ¡Obtendrás un mejor acabado!

Agua templada

La temperatura a la que está el agua debe ser parecida a nuestra temperatura corporal. Si está demasiado caliente, se dañan las defensas naturales de la piel. El agua caliente te relaja, mientras que si está fría te aporta energía y te estimula.

Cuida tu rostro

La piel de la cara es mucho más sensible que la de otras zonas del cuerpo. Entonces, ¿por qué no cuidarla mejor? Utiliza un gel específico para tu rostro, adecuado también a tu tipo de piel.

Aplica bien el champú

No viertas directamente el champú en tu pelo. Primero aplícalo en las palmas de tus manos y, después, repártelo de forma uniforme por todo el cabello. Empieza de medios a puntas y, posteriormente, sigue masajeando hasta llegar al cuero cabelludo. Y recuerda no abusar, simplemente, aplica la cantidad justa y necesaria.

Aclárate bien

El cabello pierde vitalidad, brillo y volumen, si no lo aclaramos bien en la ducha. Es importante insistir con el agua hasta que desaparezca todo el champú que previamente nos hemos aplicado.

Hidrátate

La hidratación es necesaria para que la piel se recupere y, en el caso del cabello, para mantenerlo sano y con vitalidad. Por lo que puedes aprovechar y usar las cremas hidratantes bajo la ducha. Es mejor que la piel no esté seca al aplicar estos productos, así que será el momento perfecto.

No más de diez minutos

La piel y el cabello se resecan con la ducha, por lo que no será beneficioso sobrepasar habitualmente los diez minutos. De hecho, en el caso del pelo, lavarlo cada día hace que se reseque demasiado.

Sécate con delicadeza

En lugar de frotarte con rapidez, ve despacio y con suavidad. Sino estarás agrediendo y perjudicando tu piel. Es mejor dar pequeños toquecitos con la toalla para ir secando todo el cuerpo.