Seguro que tú también tienes un microondas en casa. Si es así, seguro que lo utilizas muy a menudo (seguramente más de lo que te gustaría) para calentar la leche del desayuno o las sobras de la noche anterior, o incluso es posible que ya te hayas aventurado a preparar algún que otro plato sencillo con ayuda de este magnífico (aunque cada vez más desprestigiado) electrodoméstico. Y, si es así, a estas alturas probablemente te cueste imaginar cómo se las arreglaban antes de que fuese inventado.

Pero lo cierto es que nuestro querido amigo ya lleva unos cuantos añitos rondando por nuestras cocinas: el primero de ellos se comercializó en 1946, pero aún pasaron algunas décadas antes de que el microondas diese un salto a la fama y se convirtiese en uno de los electrodomésticos más preciados de nuestra casa.

Y es que a pesar de que tantos puristas de las artes culinarias no han dejado de criticarlo, alegando que los alimentos pierden nutrientes con su proceso de cocción, y después de que se extendiera el bulo de que provocaba cáncer, el microondas puede ser en realidad una herramienta extremadamente útil y versátil.

Estas son algunas de sus ventajas principales:

  • Los alimentos se cocinan en su jugo, por lo que es un método de cocción saludable.
  • Al no requerir de tanto aceite, resulta también mucho más limpio.
  • En realidad, preserva los nutrientes naturales de los alimentos.
  • No ocupa mucho espacio, por lo que se adapta a la perfección a las necesidades de la vida urbana.
  • Es más rápido que el horno.

Incluso Ferran Adrià, en el libro Cocina 100% microondas de María Jesús Gil de Antuñano, defiende su uso: “el microondas es un gran avance para la cocina, pero la imagen que mucha gente tiene de él es la de un aparato que únicamente sirve para calentar y descongelar”. Además de estas dos funciones, el micro nos permite utilizar otras muchas técnicas de cocción: hervir, gratinar, dorar, cocinar alimentos en su propio jugo, etc.

Pero, ¿y si además de todas estas aplicaciones, te dijéramos que el microondas tiene otros muchos usos ocultos y que no sólo sirve para calentarte la leche de los cereales? Hemos estado indagando aquí y allí y hemos descubierto todo un mundo de posibilidades e ingeniosos trucos para usar el microondas que seguramente ni te imaginas.

Picar cebolla sin llorar
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Picar cebolla sin llorar

En las células de la cebolla existen algunos compuestos que contienen azufre. Al cortarla con un cuchillo, estas células se rompen y se genera una reacción química que transforma los compuestos en moléculas sulfuradas más volátiles. Dichas moléculas, a su vez, reaccionan a la humedad de nuestros ojos generando un ácido que produce esa sensación de quemazón. Ante esta reacción, nuestras terminaciones nerviosas le ordenan a nuestro cerebro que active los conductos lacrimales. ¿Resultado? Tus ojos lloran sin parar.

Sin embargo, es posible evitar este proceso si se introduce la cebolla con sus extremos cortados en el microondas durante 30 segundos a máxima potencia.

Pelar ciertas frutas mucho más rápido
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Pelar ciertas frutas mucho más rápido

Los tomates, por ejemplo, son algunas de las frutas más duras de pelar, literalmente. Si los calientas al microondas durante unos 30 segundos, verás que la piel se desprende mucho más fácilmente.

Recuperar el punto crujiente del pan y las patatas fritas
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Recuperar el punto crujiente del pan y las patatas fritas

La historia de siempre: nos dejamos abierta la bolsa de patatas fritas en el fondo del mueble de la cocina, y cuando echamos mano de ella en algún momento de desesperación, descubrimos que están blandas e incomibles. Y lo mismo sucede con el pan, especialmente si vivimos en zonas de humedad alta: al día siguiente ya está como una goma.

Pues sí, ¡también existe un remedio para esto! Basta con envolver las patatas en una servilleta de papel y calentarlo todo en el micro entre 10 y 15 segundos. De este modo, las patatas recuperan parte de su textura crujiente original. En el caso del pan, basta con envolverlo en un papel de cocina húmedo y calentarlo durante 10 segundos a máxima potencia… ¡Pan comido!

Cocer legumbres en tiempo récord
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Cocer legumbres en tiempo récord

El microondas nos permite también cocer legumbres de manera rápida y sin tener que dejarlas en remojo previamente. ¿Cómo se consigue esto? Pues es tan sencillo como sumergir tus legumbres en un recipiente con agua, añadir una pizca de bicarbonato sódico y calentarlo al micro durante 10 minutos a máxima potencia. ¡Así de fácil!

Esterilizar frascos de conservas
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Esterilizar frascos de conservas

Si quieres reutilizar algún frasco de conservas, primero querrás asegurarte de que están limpios y esterilizados. La manera más sencilla, después de hervirlos (el recurso más común) es introducirlos en el micro sin tapa y con dos dedos de agua a máxima potencia. En cuanto el agua arranque a hervir, calcula dos minutos.

Despegar sellos
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Despegar sellos

Si tienes que enviar una carta y te has equivocado en la dirección, pero ya habías pegado el sello, el microondas te puede ayudar a recuperarlo. Primero humedece el sello con un poco de agua y después calienta la carta en el micro durante 20 segundos. Verás cómo cuando la saques el sello se despega fácilmente.

Desinfectar estropajos
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Desinfectar estropajos

Puedes eliminar fácilmente las bacterias del estropajo o trapo de cocina sin necesidad de utilizar desengrasantes u otros productos químicos. Sólo tienes que introducir los trapos que quieras desinfectar en el microondas durante algunos minutos a máxima potencia. Las altas temperaturas que se generen se encargarán de neutralizar todas las bacterias. ¡CUIDADO! No lo hagas nunca con los estropajos metálicos.

Hacer que la máscara de pestañas dure más
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Hacer que la máscara de pestañas dure más

Con el tiempo, nuestros cosméticos se van resecando, algo muy común sobre todo con productos como las máscaras de pestañas. Si es el caso, prueba a introducir la máscara junto a un vaso de agua y calentarlo entre 30 y 40 segundos.

Limpiar calcetines rápidamente
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Limpiar calcetines rápidamente

Si te has quedado sin calcetines y aún te quedan dos días para poner la lavadora, he aquí otro maravilloso truco para hacer una limpieza exprés. Dado que el movimiento de las moléculas que genera el microondas hace que los materiales alcancen temperaturas muy altas, es una herramienta perfecta para eliminar gérmenes.

Tan sólo necesitas llenar un cuenco grande con agua y jabón, sumergir los calcetines sucios y calentarlo en el microondas durante 10 minutos. Cuando estén listos (¡y cuidado no te quemes!) escúrrelos, déjalos secar, ¡Y ya lo tienes!

Fabricar plastilina
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Fabricar plastilina

¿Quién pudiera pensar que este electrodoméstico que normalmente asociamos a nuestros momentos más perezosos, pudiera dar origen a algo tan creativo como la plastilina? Como lo oyes, aquí tienes la receta:

Primero, mezcla en un cuenco la cantidad de un vaso de colorante natural con una cucharada de aceite de girasol. Bátelo todo y añade un par de cucharadas de salsa tártara, un tercio de taza de sal, y una taza de harina. Cubre el cuenco con una servilleta de papel y caliéntalo al micro durante 30 segundos. Retira el cuenco y bátelo todo de nuevo con una cuchara. Repite el proceso hasta que obtengas una pasta espesa… ¡Plastilina natural!