Por ejemplo, la hidratación es un aspecto básico. Para ello, se podrá usar un bálsamo labial hidratante, rico en vitamina E, con un factor de protección adecuado a las diferentes épocas del año. Para mejorar la penetración del producto y aumentar la circulación sanguínea, se realizará un suave masaje dando ligeros toquecitos. Si se quiere aumentar el tono rojizo, se puede recurrir a un cubito de hielo y frotarlos suavemente.

Por otro lado, la limpieza diaria es necesaria para mantenerlos suaves y eliminar manchas oscuras. Para ello, se humedecerá cada noche un algodón en agua de rosas y se frotará con suavidad. Tras ello, se aplicará una barra de labios hidratante natural para que actúe durante el descanso nocturno.

Una vez a la semana será conveniente realizar una exfoliación natural. La mezcla de pétalos de rosa, miel, pepino y leche aplicada durante diez minutos eliminará la suciedad y las células muertas. Retírala con un algodón. También se puede optar por aplicar un poco de miel, excelente para limpiar e hidratar la piel de los labios, en un cepillo de dientes de cedras suaves. Frota suavemente durante unos segundos, retira el exceso con agua templada o con un algodón humedecido e hidrata.

Como medidas adicionales de cuidado, se recomienda el consumo de alimentos ricos en vitaminas A, C y E, aliados para reparar el colágeno, aumentar la elasticidad y prevenir el envejecimiento. Los encontrarás en frutas, verduras, hortalizas, aceites vegetales y frutos secos.

La buena hidratación interna también se reflejará en el exterior. Son recomendables entre seis y ocho vasos de agua diarios. Por último, hábitos nocivos como el tabaco pueden dañar seriamente la salud de todo el organismo y empeorar el aspecto de la piel de los labios y su alrededor.