Probablemente, todos los fumadores de largo recorrido se hayan planteado alguna vez dejar el tabaco o incluso puede que lo hayan intentado en más de una ocasión. Sin embargo, dejar un hábito tan adictivo no es tarea sencilla. El tabaco crea dependencia física y psicológica y, aunque es posible dejarlo sólo a base de fuerza de voluntad, en el momento en que por una u otra razón dicha voluntad flaquea, es muy fácil volver a caer en el hábito. Recurrir a un coach, que nos ayude a cambiar nuestra visión sobre el acto de fumar y a dejar de pensar que si dejamos de hacerlo nos estamos perdiendo algo, es de gran ayuda para dejar el tabaco de forma definitiva.

El coach nos ayuda a desmontar las falsas creencias sobre el cigarrillo: que nos aporta tranquilidad, que es un momento de placer, que muchos de los pequeños actos cotidianos, como tomar un café, parecen mucho menos placenteros sin él- para darnos cuenta de que realmente no lo necesitamos. Para ayudarnos a dejar de fumar, el coach primero nos preguntarás sobre cuales son nuestros hábitos con el tabaco así como cuales son las razones que nos impulsan a querer dejarlo.

El coach se interesa también sobre cuales son los motivos que nos frenan para hacerlo y nos ayudará a darnos cuenta de cómo esas razones, que son las que pueden causarnos ansiedad, se basan en falsas creencias. Además, nos proporcionará apoyo a lo largo del proceso para evitar posibles recaídas y nos recordará todo lo bueno que estamos consiguiendo cada vez que sumamos un nuevo día sin tabaco. En definitiva, dejar el tabaco con un coach es aumentar nuestras posibilidades de éxito a largo plazo y lograrlo de forma mucho menos sacrificada que si lo hacemos sólo a base de fuerza de voluntad.