El ejercicio regular favorece el buen desarrollo físico y mental de los niños. Les ayuda a integrarse socialmente, además de colaborar en el desarrollo de sus huesos y músculos y prevenir la obesidad, entre otros muchos beneficios. No hay una edad concreta a la que los niños deban empezar a practicar algún deporte, pero si son muy pequeños lo recomendable es que se inicien con psicomotricidad.

A partir de los 6 ó 7 años, el niño ya está físicamente preparado para hacer deporte, pero para elegir el más adecuado para él es importante respetar el interés de los pequeños, sin obligarles a hacer algo que no les guste. También es aconsejable preguntar a su pediatra antes de empezar a realizar cualquier deporte por si el niño pudiera tener algún problema respiratorio o físico.

Partiendo de esa base, también hay que tener en cuenta el carácter del niño. Por ejemplo, a un niño tímido le vendrá bien practicar un deporte en equipo porque le ayudará a socializarse, mientras que para un niño perezoso es más recomendable un deporte individual que le haga esforzarse. Cabe destacar que un niño deportista duerme mejor y es capaz de enfrentarse a los pequeños retos de la vida cotidiana.