Pasear por un campo de lavanda por la Provenza francesa entre flores violetas y azules se convierte en una actividad curativa gracias a las propiedades de esta planta excepcional. La lavanda es única no sólo por su olor y color, sino también por las innumerables propiedades y beneficios que contiene.

Para llegar a ella, hay que desplazarse hasta la Provenza francesa, donde su cercanía con el mediterráneo produce extraordinarias imágenes de enormes campos florales de color azul y violeta. Pasear entre ellos se traduce en una relajante experiencia repleta de beneficios. Porque las propiedades de la lavanda son infinitas y se puede aplicar de maneras variadas. Sólo su olor alivia la ansiedad y la tensión natural, mientras que si se utiliza para una infusión es tan eficaz como una manzanilla para promover el sueño y calmar los nervios.

Además, cada vez son más las personas que optan por utilizar la aromaterapia como alternativa terapéutica a la medicina tradicional. Y es que los aceites esenciales provenientes de ciertas plantas como la lavanda tratan todo tipo de patologías y mejoran nuestra salud y bienestar. Además, el aceite de lavanda es una agradable alternativa libre a los productos químicos que se usan en perfumes y colonias.

La lavanda resulta ideal para aliviar episodios de estrés y ansiedad, arritmias, calambres, contracturas, insomnio, depresión, alteraciones nerviosas como el asma, la migraña o las náuseas, así como problemas cutáneos del tipo eczemas, picores, quemaduras, úlceras, dermatitis e incluso el acné, que puede mejorar gracias a baños de vapor.