Actualmente se le exige al cuerpo humano más que en cualquier otro momento de la historia. Le pedimos que viva a partir de alimentos que son de la peor calidad posible a causa de los aditivos químicos, conservantes y procesados. Nos atiborramos a azúcar y edulcorantes artificiales, productos lácteos llenos de hormonas y alimentos modificados genéticamente. Consumimos alimentos y bebidas en contenedores plásticos y vivimos con cantidades abrumadoras de estrés y cansancio. El estilo de vida y alimentación que sugiere este libro es un aliado para este ideal que nos hará salir del bucle tóxico en el que nos encontramos.

Edgar Barrionuevo, profesional en salud integrativa y youtuber, presenta su sexto libro “Una nueva vida”, una propuesta de lectura ideal para aquellas personas que quieren entender las cosas que nos afectan y cómo la biología humana esconde los secretos más relevantes de nuestra salud. El libro cuestiona que los síntomas de cansancio que acarrea tener una cierta edad y que hacen que nuestra calidad de vida disminuya sean irremediables o naturales.

Más vitalidad, longevidad, mejor físico y felicidad… así se resumen las promesas de esa nueva vida a la que Edgar Barrionuevo invita a sus lectores. Lo más importante es empezar por creérselo. Todo cambio implica un proceso, que va a acabar con hábitos que llevamos toda la vida aceptando como buenos y tenemos la oportunidad de descubrir porqué no lo son. Equilibrar cuerpo y mente es clave para controlar la parte emocional del proceso, porque según los comes te sientes de un modo u otro.

 

¿Cómo deberíamos comer?

El libro habla detalladamente sobre los nutrientes, vitaminas o grasas de los alimentos y explica cómo afectan a nuestro organismo desde el punto de vista científico. Pero también propone ejemplos prácticos con combinaciones diferentes para desayunos, comidas y cenas para seguir una alimentación saludable como estos:

Desayuno:

  • Huevo a la plancha, pasado por agua o en tortilla. Calabacín cocido o boniato al horno. Aceite de oliva, aguacate, almendras. Especias (cúrcuma, pimienta, jenjibre…)
  • Copos de avena integrales. Semillas de girasol, calabaza, almendras o avellanas
  • Pan integral de espelta o sarraceno. Aceite de oliva virgen. Mermelada sin azúcares

Comida:

  • Carne o pescado (4-5 veces por semana) con patata o boniato
  • Legumbre (2-3 veces por semana). En forma de potaje con verduras
  • Arroz integral o quinoa (2 días a la semana) con proteína (huevo, hummus, jamón…)

Cena:

  • Pescado (4-5 veces por semana). Boquerones, sardinas, atún…
  • Jamón de calidad, hummus, queso ecológico con patata o boniato
  • Plato de verdura (judías verdes, brócoli, coliflor…) o bien ensalada (escarola, endivia, pepino, zanahoria…)

Portada de Una nueva vida

Combatir el hambre emocional

Durante nuestra vida generamos una relación muy especial con la comida y la forma de alimentarnos. Es normal que en esta relación se creen grandes vínculos que acaban estableciendo toda una serie de patrones y hábitos que, cuando los queremos cambiar, resulta complicado.

Mucha gente culpa a la ansiedad del hambre emocional. Otros dicen que, si no comen algo, se encuentran mal. Todo son excusas para acabar comiendo un montón de porquerías sin justificación. No se trata de una necesidad real, sino de una dinámica de dependencia establecida. Si el hambre es real, podemos saciarlo con múltiples opciones saludables y podemos controlarlo. Pero si el hambre es emocional, responde más a un antojo y el abanico de alimentos que lo combatan será mucho más perjudicial.

Una mentalidad positiva, ser flexibles y tolerantes con nosotros mismos, anticiparnos y planificar, desear tener el control y trabajarlo cada día acabaran con esta sumisión. Podemos hacer asociaciones negativas cada vez que el hambre artificial aceche: por ejemplo, pensar que cada vez que comemos bollería industrial, estamos alimentando la grasa de nuestro cuerpo. También podemos asociar pensamientos positivos que refuercen nuestra resistencia al antojo.

 

El ayuno: un método natural

Para sobrevivir a los largos periodos en los que no disponía de alimentos, nuestros antepasados desarrollaron el gen ahorrador. El principal mecanismo fisiológico que condiciona este gen se base en producir un aumento de la resistencia a dos hormonas: la insulina y la leptina. A esta adaptación metabólica agradecemos la ventaja evolutiva que no se ha llevado hasta nuestros días, donde son precisamente los excesos los que juegan en nuestra contra.

Ayunar es poner el cuerpo en una situación de privación voluntaria de alimentos, usando las reservas acumuladas para obtener la energía necesaria. También se puede definir como la puesta a punto del organismo. El ayuno es algo natural: muchos animales dejan de comer y se purgan cuando han sufrido alguna intoxicación.

Incorporar esta técnica a nuestro estilo de vida puede tener grandes ventajas: tanto el ayuno intermitente como el prolongado favorecen una mayor capacidad depurativa y más flexibilidad metabólica. Nuestro cuerpo será capaz de eliminar más sustancias tóxicas acumuladas y gestionar mejor las diferentes energías. Además, el ayuno ayuda a controlar el peso, proporciona claridad mental y paz emocional, disminuye las hormonas del estrés y las sustancias asociadas al envejecimiento.

 

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