Os proponemos un gesto muy sencillo para mejorar la salud en casa: abrir las ventanas durante 15 minutos, como mínimo una vez al día, y dejar que el aire circule libremente por todas las habitaciones, creando una corriente que purifique la vivienda. Este gesto tan arraigado en nuestros abuelos y abuelas es ahora más relevante que nunca, ya que tenemos que pasar muchas más horas en casa de las que estamos acostumbrados. Por ese motivo, os detallamos todos los beneficios de ventilar el hogar y os especificamos las maneras más eficaces de hacerlo.

 

Oxígeno y luz para combatir ácaros y polvo

La ventilación de la casa tiene muchos beneficios sobre la salud. Por un lado, oxigenamos el aire, reduciendo las partículas de polvo y los ácaros y eliminando también los males olores. Además, los rayos ultravioletas pueden actuar contra algunos microorganismos del hogar, por lo que es importante, siempre que se pueda, abrir las ventanas para que estos rayos puedan entrar en la vivienda. La circulación natural de aire, además, nos permite regular la humedad de la casa, especialmente en zonas de clima muy seco o durante los meses más fríos. Esto es muy importante porque el uso de calefactores durante estos meses del año puede secar demasiado el ambiente en el que vivimos, y eso, como veremos a continuación, puede tener un impacto negativo sobre la salud.

 

El Síndrome del Edificio Enfermo

Precisamente el calor producido por la calefacción y los electrodomésticos del hogar es una de las principales razones por las que se recomienda ventilar por lo menos una vez al día. Estufas, hornos, cocinas o chimeneas dispersan dióxido de carbono, radón y óxido de nitrógeno en el ambiente, y esto puede generar dolores de cabeza, sensación de fatiga o dificultades para dormir en los habitantes.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud utiliza el concepto de Síndrome del Edificio Enfermo (SEE) para referirse al “conjunto de enfermedades originadas por la contaminación del aire en espacios cerrados”. Entre los agentes que pueden causar estas enfermedades, la organización destaca los gases y los vapores de origen químico, por ejemplo, aquellos que provienen de productos de limpieza, de perfumes artificiales o de objetos de plástico que tengamos en casa. También es importante tener en cuenta que, cuánto más cerrado esté un espacio, más densidad habrá de gases. 

Falta de ventilación más alergias y más virus

Falta de ventilación: más alergias y más virus

Los expertos también relacionan la falta de ventilación con el aumento de alergias, especialmente en la época del año en que estas están más presentes. El motivo es que los ácaros causantes de las alergias, que se alimentan de las células muertas de la piel, se quedan incrustados en camas, sillas o sofás. Precisamente por ello es recomendable que las personas con propensión a las alergias ventilen bien las habitaciones y limpien regularmente estas superficies. Eso sí, para evitar los niveles altos de polen del exterior, es recomendable que lo hagan después de las diez de la mañana y que mantengan las ventanas cerradas el resto del día.

Los ambientes cerrados, por otro lado, también facilitan la transmisión de virus, ya que éstos no llegan a dispersarse y pueden transmitirse fácilmente. No obstante, tampoco conviene excederse a la hora de airear la casa, ya que las corrientes de aire pueden propiciar resfriados. Por último, hay que tener en cuenta el efecto de la falta de humedad sobre la salud, que provoca que la piel y los ojos se resequen, perjudicando el buen funcionamiento de las mucosas respiratorias.

 

Mejorar el aire de nuestro hogar

La buena noticia es que podemos eliminar la mayoría de sustancias nocivas y prevenir los virus y alergias en nuestra casa ventilando un mínimo de 15 minutos cada día. Ese tiempo de aireamiento puede variar según el número de personas que viven en el domicilio, aumentando en el caso de que haya muchos habitantes.

Para una ventilación eficaz, es importante crear corrientes naturales dentro del hogar, o lo que algunos expertos denominan “ventilación cruzada”, que sería abrir dos ventanas en dos lugares opuestos de la vivienda para que el aire circule más rápido. Durante esta época del año es recomendable ventilar las estancias grandes al mediodía, mientras que los dormitorios se pueden ventilar por la mañana (para eliminar la humedad producida por la respiración en la noche) o antes de irnos a dormir. Para regular la humedad, podemos utilizar aparatos humidificadores o ionizadores eléctricos, o bien apostar por las siempre eficaces plantas de interior. Los cactus, las bromelias, la hiedra inglesa o las orquídeas son algunas opciones para renovar el aire de manera natural.