¿Puede un vino ser natural y ecológico? ¿O biodinámico y natural? ¿O todo a la vez? Con tanta terminología de por medio, es lógico que nos perdamos fácilmente. En Objetivo Bienestar nos encanta estar al día en lo último en tendencias de alimentación saludables y buenos hábitos, por lo que es posible que el consumo del vino se escape un poco de este paradigma. Pero es innegable que se trata de un acompañante ideal en cualquier comida o cena que se precie, que su consumo moderado sí puede ser, en cierta medida, beneficioso y que, al fin y al cabo, la mayoría disfrutamos de su intenso sabor.

Por eso hoy hemos decidido echarte una mano y poner un poco de luz en toda esta amalgama de ‘apellidos’ del vino, para que la próxima vez que te decantes por un tipo u otro, sepas lo que estás comprando.

Lo cierto es que, en el mundo de la vid, las leyes y regulaciones no son del todo homogéneas y en ciertos ámbitos suelen variar según el país en el que se fabrique el vino. Esto, sumado a una mayor conciencia medioambiental y, por ende, a la consiguiente proliferación en estos últimos años de los productos ecológicos, tiene como resultado que exista cierta confusión entre los consumidores a la hora de entender las implicaciones que se esconden detrás de las etiquetas del vino.

 Para empezar, es importante que tengamos en cuenta que la Unión Europea no contempla la mención de vino ecológico. Esto quiere decir que, en Europa, cuando hablamos de “vino ecológico”, nos referimos en realidad a aquellos vinos obtenidos de uvas ecológicas. Este tipo de vino, que en sus inicios fueron acogidos con cierto recelo, cada vez tienen una presencia más destacada en supermercados y tiendas especializadas, y pese a que aún no representan un porcentaje muy alto en España, están conquistando poco a poco a sus consumidores.

Pero… ¿Cuáles son entonces las implicaciones de un vino ecológico? Sigue leyendo, nosotros te lo explicamos.

vino biodinamico

Vinos ecológicos

Como decíamos, los vinos ecológicos se caracterizan por estar elaborados a partir de una agricultura que no emplea productos químicos. Por ello, para hablar con propiedad, deberíamos referirnos, en lugar de a un vino ecológico, a una viticultura ecológica. A diferencia de ésta, la enología posterior que se practica en las bodegas no se certifica como ecológica.

Así, para que un vino reciba esta certificación, el reglamento estipula varios requisitos:

  • Los campos deben ser abonados con abonos orgánicos y naturales, dando preferencia a aquellos que proceden de residuos del propio cultivo, como orujos o sarmientos triturados.
  • Se admite el uso de estiércol animal y compost, pero está totalmente prohibido el empleo de abonos minerales, en especial aquellos nitrogenados. Del mismo modo, se permite también el empleo de caldo bordelés, una preparación muy antigua a base de sulfato de cobre que se utiliza para evitar las plagas de hongos e insectos.
  • También está totalmente prohibida la quema de los restos de cultivo.

En lo que respecta a su elaboración, la clasificación del vino como ecológico se obtendrá según el empleo de anhídrido sulfuroso. Para dar un poco de contexto, todo proceso de vinificación requiere de un compuesto químico de azufre y oxígeno que actúa como desinfectante, antioxidante y antiséptico. Por este motivo, es una de las sustancias más importantes en el proceso de elaboración de un vino y el punto que suele enfrentar a defensores y detractores de los vinos ecológicos. En estos últimos, sólo se admiten pequeñas cantidades (aproximadamente un tercio de lo que se emplea en los vinos ‘convencionales’). Además de esto, también está prohibido el uso de productos químicos como desinfectantes y detergentes en la bodega.

cuestion de vinos

Vinos biodinámicos

La agricultura biodinámica, por su parte, es una rama ecológica mucho más purista y, podríamos decir, radical, que se basa en la mínima intervención del hombre en la producción del vino. Manteniendo el espíritu del respeto al medio ambiente, el cultivo biodinámico lleva la producción del vino a una filosofía más holística, que concibe la viña como un ecosistema completo, que tiene en cuenta la influencia de los astros y cuyas labores se rigen por el calendario lunar, tal y como hacían nuestros ancestros.

Se busca, así, que los vinos reflejen el lugar del que proceden, sus suelos y el paisaje. De hecho, esto no es nada nuevo: cualquier agricultor con experiencia os dirá que es mejor hacer la poda con la luna creciente, y que la mejor época para inyectar el compost es en otoño. Fue Rudolf Steiner, por el 1920, quien acuñó esta búsqueda tan ancestral del equilibrio entre la planta, el hombre y los astros bajo el término de biodinámica, y es aplicable no sólo a la viña, sino a cualquier tipo de cultivo.  

En resumen, podemos decir que los vinos biodinámicos proceden de una agricultura sostenible, en la que el terruño (el terreno sobre el que se cultiva), está considerado como un ser vivo, y los abonos naturales se elaboran, entre otras técnicas, a partir de excrementos de animales. Estos vinos se venden bajo el sello de Demeter (diosa griega protectora de las cosechas), una compañía privada que, pese a no ser oficial, hace las veces de organismo certificador en materia de enología biodinámica.

vino natural

Vinos naturales

El cultivo de este tipo de vinos se centra en generar el mínimo posible de residuos y se fomenta en especial el ahorro energético. La diferencia principal con el vino ecológico yace en esta consigna, en reducir al mínimo la intervención humana en el proceso de creación. De este modo, un vino natural puede ser de agricultura ecológica y biodinámica a la vez.

Las uvas con las que se elaboran los vinos naturales deben fermentar sin ningún tipo de intervención, sólo con levaduras procedentes de la propia uva, y embotellado se debe hacer con tapones de corcho natural. Además de todo esto, estos vinos tampoco deben contener sulfitos añadidos. Esto da lugar a un gusto muy peculiar y a una gran variabilidad según la botella de una misma marca.

Como sucede con los vinos de biodinámicos, los naturales tampoco se rigen todavía bajo una normativa aprobada, pero los vinicultores que lo elaboran suelen formar parte de una asociación que sigue estas normativas.