Para tener un peso adecuado, lo que comemos debe estar equilibrado con la energía que gastamos. No tiene que comer lo mismo una persona que practica mucho deporte que alguien que trabaja sentado todo el día. Cuando hay un aporte energético insuficiente es cuando aparecen los mareos, debilidad o calambres. Por el contrario, cuando ingerimos calorías de más y no las consumimos el hígado las convierte en grasas y aumentamos de peso. Una dieta adelgazante siempre debe estar supervisada por un médico ya que para conseguir la pérdida de peso, comeremos menos de lo que quemaremos. Hay una vitamina esencial en todo este proceso: la vitamina C.

La vitamina C es la reina de las vitaminas. Entre sus propiedades destaca especialmente la antioxidante. Como es sabido, la vitamina C se encuentra sobre todo en las frutas (limón, pomelo, naranja, mandarina?) y verduras frescas (las de hoja oscura como las espinacas y las acelgas).

¿Por qué es importante consumir alimentos con vitamina C en una dieta para perder peso?

El libro Vitaminas y complementos que alargan la vida explica que la ingestión diaria de al menos 75 mg de vitamina C en las comidas contribuye a mejorar el metabolismo y la digestión, lo cual favorece la eliminación de las grasas ingeridas. Además, los cítricos contienen bioflavonoides, antioxidantes energéticos que también confieren una mayor resistencia a los vasos sanguíneos; polifenoles, que son importantes para el metabolismo del colesterol y los triglicéridos (grasas) ya que evitan su acumulación en el sistema circulatorio.

¿Cómo podemos incorporar alimentos con vitamina C en nuestra dieta de adelgazamiento?

Incluye siempre en el desayuno un zumo de naranja. A media mañana, ingiere una pieza de fruta (naranja, manzana, kiwi?). Al mediodía, puedes añadir fruta en tu ensalada de hojas verdes oscuras. Por la noche, puedes volver a comer ensalada de espinacas o acelgas o beber un zumo de naranja pequeño media hora antes de la cena.