Ver la puesta de sol desde el río Sena y observar como poco a poco se va iluminando la ciudad del amor cada día es posible si vives en una péniche, una opción cada vez más recurrente no sólo en París sino en muchas otras ciudades europeas que cuentan con río o mar.

A lo largo del río Sena, en París, hay casas flotantes, las llamadas péniches que, además de contar con una situación privilegiada en la ciudad, son auténticos hogares que cuentan con todo lo necesario para vivir: baños, salón, cocina y habitaciones independientes, todo lleno de luz natural y decorado a gusto de cada uno. La vida en un barco no tiene nada que ver con las calles ajetreadas de la ciudad.

Mientras que en una péniche estás envuelto de naturaleza y tranquilidad, en tierra firme hay ruido y tráfico constante, cosa que puede generar estrés. Por eso, cada vez son más los parisinos (y algún que otro extranjero) que deciden dejar sus apartamentos corrientes y trasladarse al agua del Sena.

La ventaja principal, dicen, es que no estás atado a nada y el ambiente del vecindario flotante es de lo más agradable y tranquilo. El precio suele ser superior al de un apartamento normal en París, pero usualmente ronda entre los 400.000 y los 700.000 euros. Por el contrario, si tu idea es pasar sólo unos días allí también existen las péniche-hotel que cuestan entre 95 y 500 euros la noche. También puedes disfrutar de una cena a bordo de un restaurante flotante.