Cada 20 de junio se celebra el Yellow Day, el día más feliz del año, en contraposición al Blue Monday, que se celebra el tercer lunes de enero, considerado por psicólogos como el día más triste del año ya que tras los excesos navideños, las personas no terminan de recuperarse a nivel económico y emocional. En este caso, el Yellow Day coincide con el comienzo del verano y ya podéis imaginar por qué es considerado el día más feliz del año, entre otras cosas.

Pero, antes de continuar quiero lanzar unas preguntas a los lectores - ¿acaso esto no supone una presión implícita? ¿Y si el secreto para ser feliz fuera no intentar serlo? ¿Y si el secreto para ser feliz fuera no buscar la felicidad?

En la última década se han filtrado muchos mensajes sobre la importancia del positivismo, cómo reforzar esos pensamientos, cómo convertir los sentimientos negativos en positivos e incluso qué beneficios tiene para nosotros como individuos. Pero, ¿cuántos de nosotros nos hemos sentido culpables alguna vez por no tener pensamientos positivos o no saber transformarlos? Además del “esfuerzo” para sentirnos felices con todo lo que tenemos en nuestra vida.

¿Y si te dijese que el camino hacia la felicidad consiste en la aceptación de nuestras emociones y el adoptar una actitud de curiosidad, de escucha interna?

A continuación, voy a exponer algunos puntos claves que te puedan llevar hacia una práctica más eficiente, las cuales han conseguido ayudar a las más de 500 mujeres que han participado en la formación de desarrollo personal y manifestación de abundancia que imparto.

 

Ser consciente de nuestro entorno y contexto

Es importante saber el contexto y dónde se ubica cada individuo en la sociedad. La sociedad actual presenta fobia a las emociones, en la que llorar se convierte en un acto que debemos ocultar o nos sentimos avergonzados de mostrar, especialmente si estamos hablando de hombres. Lo mismo ocurre con la mujer, en la que se le castiga si se enfada y alza la voz.

Tenemos un concepto desfasado en el que se asocia el éxito con estar mostrando siempre una sonrisa. Para ello, hay que romper con falsas creencias que están impuestas en la sociedad.
 

Conocer nuestra biología

¿Sabías que de todas las emociones primarias con las que nacemos, solo una es considerada positiva? Es decir; la ira, la tristeza, la aversión, el miedo, la sorpresa y la alegría pertenecen al grupo que denominamos emociones primarias, que son aquellas innatas en el ser humano.

Conocer nuestra biología nos ayudará a entender cómo funcionamos y qué espacio debemos dedicarle a cada emoción o que información vienen a contarnos estas emociones.
 

¿Qué es la infelicidad?

Siempre es importante cuestionarnos a nosotros mismos una y otra vez. El término de la infelicidad es bastante subjetivo y sería interesante establecer qué significa para cada persona.

Por lo general, podemos decir que la infelicidad radica en el hecho de estar en un lugar y querer estar en otro. Sentir una emoción y querer sentir otra distinta. Tener pensamientos y querer tener otros. Si nacemos con un abanico de emociones, como mencionábamos antes, significa que cada una juega una función distinta y cada una nos brinda información muy importante sobre nosotros y nuestro entorno.
 

No juzgues tus emociones

La gran mayoría de nosotros hemos adoptado una práctica que solemos realizar desde la inconsciencia, juzgando cada emoción o pensamiento que nos viene sin preguntarnos por qué aparece.

Al juzgar tus emociones estás creando infelicidad por querer algo que en ese momento no tienes y al mismo tiempo pierdes una información muy valiosa. Pero ¡ojo! no hay nada malo en querer algo que no se tiene, pero si te hace sentir así, por qué no te cuestionas porque realmente quieres algo que no tienes, qué puedes hacer para conseguirlo, o cuestionarte si realmente lo quieres. Así, para crear felicidad, en vez de obsesionarte por ser feliz, adopta una actitud de curiosidad acerca de lo que te comunican tus emociones.
 

Escucha lo que tus emociones tratan de decirte

Antes de querer tener otro pensamiento o emoción, te invito a actuar con paciencia y tratar de entender las emociones que tienes en cada momento y por qué te perturban.

Por ejemplo, la ira te da una información sobre cuáles son tus límites, lo que no aceptas y también a menudo, un motor para ponerte en marcha para acabar con una situación que no te gusta. La tristeza te permite bajar revoluciones, cerrar un ciclo, reflexionar y tratarte como lo harías con una amiga.

Al aceptar estas emociones como amigas mensajeras que te informan de lo que necesitas para tu bienestar, ya no hay lucha interna entre el bien y el mal, entre lo que “deberías sentir” y lo que sientes.

Por mi experiencia, he trabajado con muchas mujeres que se sienten frustradas por tener bajones emocionales, y el cambio solo ocurre cuando erradican el juicio sobre ellos. Al no haber más lucha, no hay infelicidad. Los momentos de bajón emocional van disminuyendo y duran menos porque están atendidos y la información que querían comunicar ha sido recibida. De esta manera, poco a poco, la felicidad se filtra en todos los momentos de la vida, pero en vez de tratarse de una felicidad frágil, dependiente de “pensamientos positivos”, estaremos construyendo una felicidad fuerte basada en escuchar tus emociones, tus necesidades y tus deseos, para finalmente cambiar hábitos que te lleven a cumplir tus objetivos.

Si sigues estos ejercicios de escucha activa y entendimiento, no solo te aportará una felicidad duradera y de calidad, sino que también te dará mucho más poder y libertad.

Merece la pena probarlo, ¿no?
 

Maïte Issa, coach comprometida con el empoderamiento femenino, experta en manifestación, abundancia e intuición.