Quienes practican yoga aseguran que se trata de una práctica que no solamente tiene beneficios a nivel físico, sino también a nivel emocional. Esto es lo que pretende el vastu, una disciplina que bebe de la filosofía védica, que se desarrolló en India hace unos 6000 años y que es previa al hinduismo. El vastu se considera hermano del yoga y el ayurveda, ya que estas tres disciplinas componen la totalidad de la persona: la mente, el cuerpo y el alma.

Una sesión de vastu incorpora los aspectos físicos, místicos y espirituales del yoga. Se suelen combinar los ejercicios respiratorios con determinados movimientos. Para conseguir que los alumnos trabajen las emociones, descubriendo lo que realmente sienten y escuchando sus cuerpos, también se hacen ejercicios de meditación, visualización, alineación e intención.

El maestro espiritual Swami Sivananda, uno de los más importantes del siglo XX, inspiró este tipo de yoga, que se puede resumir en en seis palabras: servir, amar, dar, unificar, meditar y despertar. Para él, el bienestar y el crecimiento espiritual dependían del ejercicio físico, la respiración, la relajación, una dieta vegetariana, el pensamiento positivo y la meditación. Hay un centro de yoga Sivananda en Madrid.