“Bébete el zumo, que se le van las vitaminas”, la frase mítica que nuestras madres siempre nos han dicho y que nos hacía correr hasta alcanzar ese vaso y disfrutar del sabroso sabor de las naranjas recién exprimidas. Bebíamos e íbamos pensando en cuántas vitaminas estábamos ingiriendo y lo bien que nos estábamos cuidando. ¿Lo sigues pensando verdad?

Que no te extrañe la pregunta, es normal. Llevamos toda la vida creyendo tanto lo saludable que es como que se la van las vitaminas si nos esperamos demasiado. Y ahora aparece Carlos Ríos y nos cuenta que no es lo mismo el zumo extraído de las naranjas exprimidas que comer una naranja entera. ¿Cómo? El nutricionista que nos ha desvelado todo el mundo de los ultraprocesados, también nos ha dejado perplejas con su nueva teoría.

Zumo exprimido vs. Naranjas enteras

La fruta entera, en su forma original, es mejor que el zumo porque “conserva su estructura completa (matriz alimentaria)”. El nutricionista concibe la fruta como “un alimento único, saludable e insustituible, gracias a la combinación de sus azúcares con la fibra en una compleja red fibrosa que precisa de la masticación y acompañada del resto de sus fitonutrientes”.

Por lo contrario, en el caso de los zumos, se liberan los azúcares que están presentes de forma natural en la fruta, cuando se procesa para obtener el jugo. Asimismo, también pueden incorporar los azúcares libres “que incluyen todos los azúcares añadidos por el fabricante (en los ultraprocesados) o por el consumidor”.

Dejando de banda los zumos envasados ultraprocesados (que incorporan mucho más azúcar añadido y tienen menos antioxidantes) y el azúcar que podemos añadir nosotras mismas, vamos a centrarnos en el zumo exprimido sin más, sin aditivos ni nada añadido. Según explica Carlos Ríos, cuando exprimimos las naranjas rompemos la matriz alimentaria y se liberan los azúcares de la fruta, más rápidamente y en mayor cantidad, aumentando así la cantidad de azúcar que ingerimos.

El nutricionista relaciona el consumo de zumo de naranja con problemas derivados del alto consumo de azúcares añadidos como, por ejemplo: la diabetes de tipo 2, las caries o la obesidad. Asimismo, explica que los azúcares libres del zumo podrían impactar negativamente en el metabolismo de personas sedentarias, con obesidad o que beban zumo mientras ven la televisión, factor relacionado con el sobrepeso. Sin embargo, esta repercusión depende de las condiciones fisiológicas de cada persona. En el caso de beber zumo después de un entrenamiento de una persona deportista con buenas condiciones físicas y una buena masa muscular, no sucedería nada porque el impacto sería neutro.

¿Se puede consumir o no?

El zumo de naranja exprimido puede ser incluido en una dieta con “comida real”, saludable y equilibrada. Concretamente, se recomienda tomar 1 vaso al día de 250 ml, como máximo, y beberlo con la pulpa. Además, debería ingerirse al mismo tiempo que comemos algún alimento sólido.

Beneficios de la fruta entera

El zumo es el resultado de la fruta exprimida, por lo que es puro azúcar. En consecuencia, al organismo le resulta más difícil aprovechar sus nutrientes y propiedades. Pero al ingerir la naranja entera en su forma original, sólida, el cuerpo debe descomponer el alimento y se ingiere menos azúcar y más lentamente.

De este modo, se consigue obtener más vitaminas porque el azúcar se distribuirá por el cuerpo más paulatina y mesuradamente. Por otro lado, la fibra y el azúcar se ingieren al mismo tiempo y, así, favorecemos la evacuación de residuos de nuestro organismo. Y lo que todas sabemos, beber un zumo no es lo mismo que comer algo sólido, si comemos la naranja entera despistaremos el hambre.