El kimchi es un espléndido probiótico vegetal de gran riqueza culinaria que proviene de la gastronomía coreana, pero hace tiempo que traspasó la frontera para destacar por todo el mundo. De hecho, el legado cultural de este alimento tradicional y milenario promovió su anexión al Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Se utiliza como guarnición, en una gran cantidad de platos coreanos, para acompañar ensaladas, arroces, sopas, guisos, fideos… Aunque también puede ser el ingrediente principal del plato.

¿Cómo se elabora?

Se trata de una preparación fermentada conformada por diferentes vegetales, los cuales destacan por estar sazonados con diferentes especies. Una de las recetas más populares del kimchi es la elaborada a partir de col china deshidratada con sal, plato al que también se le añaden crudités y se aliña con ajo, salsa de pescado, jengibre y copos de chile coreano. El resultado es una gran explosión de sabores, que también puede obtenerse a partir de sus otras variedades y elaboraciones que utilizan todo tipo de vegetales.

Entre los ingredientes que suelen acompañar los vegetales, encontramos: el pimiento, los ajos, las cebollas o el chile rojo molido…  La fórmula se caracteriza por ser picante y salada, por tener un punto de acidez y por producir un fuerte olor. Sin embargo, se perciben diferencias entre las variedades del kimchi ofrecidas en las zonas del norte y del sur de Corea.

¿Cuáles son sus beneficios?

Destaca por ser un alimento muy completo y súper saludable. Según el Jounal of Medicinal Food, ayuda a reducir el colesterol y se conoce por ser un gran aliado anticancerígeno y antienvejecimiento, gracias a sus propiedades antioxidantes y a su elaboración a partir de una gran variedad de vegetales fermentados. Incluye la bacteria lactobacillus, la cual contribuye en el correcto funcionamiento del sistema inmunológico y digestivo. Además, se relaciona con la pérdida de peso debido a su poder saciante y sus pocas calorías. Y también puede favorecer la apariencia de la piel y la salud cerebral.

Tipos de kimchi

En función de la región del país donde se prepare, podemos encontrarlo en múltiples variedades. Las mezclas de verduras ofrecen muchas posibilidades y, en consecuencia, pueden probarse de muy diferentes. A pesar de ello, principalmente, encontramos tres tipos de kimchis:

El kimchi de Corea del Norte: este kimchi se caracteriza por ser menos salado y picante que el resto, ya que no se utiliza pescado ni marisco en salazón.

El kimchi del centro: destaca, precisamente, por su elaboración con pescados en salazón y por contener mucho más picante.

El kimchi de Cortea del Sur: en este caso, tampoco lleva picante y utilizan gambas secas como salazón.

El kimchi blanco: a diferencia de los otros, no lleva chile. Por esta razón, no tiene el color rojo tan característico del kimchi.

Receta de kimchi casero

Si quieres elaborar tu propio kimchi en casa, desde Gastronosfera nos dicen cómo conseguirlo. Así podrás deleitarte con este saludable plato repleto de nutrientes.

Receta kimchi casero

Ingredientes

  • 2 coles chinas (napa)
  • 150 gr. de harina de arroz
  • 4 ramilletes de cebollino
  • 2 nabos medianos
  • 3 vasitos de chile coreano en polvo (gochugaru)
  • Un vaso pequeño de salsa concentrada de anchoas (meulchi aekjeot)
  • 8 dientes de ajo
  • 50 gr. de jengibre
  • 500 gr. Sal gorda

Preparación

Lavar la col y cortarla en cuatro trozos (sólo hasta la mitad desde el extremo de la raíz). Separar con las manos y echar puñados de sal gorda entre cada hoja. Colocarlas contrapeadas en un recipiente grande y dejar reposar (un mínimo de 4 horas).

Aclarar con agua las coles para eliminar la sal gorda y, nuevamente, volver a realizar el mismo paso. Escurrir bien el agua, dejándolas reposar en un colador. Machacar el jengibre junto a los dientes de ajo, previamente pelados y troceados. Mezclar el chile con la harina de arroz y un poco de agua, dentro de una cazuela a fuego lento. Deja enfriar. Añadir la pasta de jengibre y ajo a la pasta. Sin dejar de remover, agregar también la salsa concentrada de pescado, el cebollino picado y el nabo cortado en tiras muy finas.

Finalmente, introducir la pasta entre las hojas de col y replegar la col sobre sí misma, cerrándolas y envolviéndolas con las hojas externas. Introducir las coles en recipientes con tapa, cubrir con hojas de col, secar todo el aire y cerrarlos herméticamente para dejarlos reposar y permitir su fermentación en el frigorífico. Es mejor si se dejan fermentar durante una o dos semanas, como mínimo.