En Vivir más y mejor reduciendo tóxicos y contaminantes ambientales ofrezco numerosas fuentes de información de calidad. En el libro también propongo muchas cosas que creo podemos hacer como individuos, familias, ciudadanos, trabajadores, consumidores, votantes... Son acciones que a mi juicio están fundamentadas en los conocimientos científicos disponibles, con sus incertidumbres. Pero el conocimiento vale de poco sin tu información, conciencia, convicción y acción.
Siguen algunos ejemplos. Piensa si para ti tienen fundamento y si te resultan factibles, busca complicidades y decide –mejor, decidid por vuestra cuenta. Empezad por lo que podáis y os atraiga más.
- Trabaja con la escuela de tus hijos para mejorar la calidad de lo que comen en ella; ya sabes que necesitarás la colaboración de otras madres y padres, de los maestros, de las empresas implicadas y de las consejerías de educación, agricultura y sanidad, por lo menos. Da por sentado que no será cosa de un día para otro. Piensa algo parecido para tu comedor laboral. Lo mismo en residencias para gente mayor y otras instalaciones.
- Cuidado con lo que chupan los niños (además de los microbios pueden haber tóxicos).
- No calientes los alimentos en envases de plástico o en latas porque con el calor muchos contaminantes migran al alimento. Utiliza más los recipientes de vidrio. Llevad una taza de cerámica a la cafetería laboral para que os pongan el café en ella y no en un vaso de plástico o similar; sí, luego tendrás que lavarla tú. Que los comedores laborales, estudiantiles y similares ofrezcan platos de cerámica para calentar en los microondas la comida que nos traemos de casa. Dialoga amigablemente con sus responsables y avanzad progresivamente.
- Tratad de comer menos y de más calidad. Cuando puedas, compra alimentos ecológicos con garantías. Explora los mercados y las tiendas cercanas.
- No fumes. Evita exponerte al humo de tabaco de segunda mano. Evita en la medida que puedas la contaminación del aire.
- Si en vuestro lugar de trabajo estáis expuestos a contaminantes (o a otros factores de riesgo, de índole biofísica o psicosocial), organizaros y actuad.
- Pedid información y aclaraciones a las empresas y a las instituciones educadamente, con fundamento y firmeza.
- Elijamos bien a qué nutricionistas seguimos en las redes; que sean competentes e independientes. Desarrolla más tu propio pensamiento crítico. No dejes que te fascinen las modas y los consejos superficiales. Ten personalidad y serenidad, sé tú misma (qué te voy a contar...). Elige bien qué lees. Infórmate en fuentes con fundamento científico y práctico y que declaren sus intereses comerciales. No te obsesiones con la comida o la imagen de tu cuerpo. Procura no ganar peso y todo eso que ya sabes (sí, más frutas y más verduras sabrosas, poca carne y de calidad, más ejercicio, un mínimo de productos ultraprocesados). Aprende a cocinar comida agradable y saludable. Disfruta de comer bien, lento y en compañía. Lava la ropa, la fruta y la verdura con sentido común.
- Ventila la casa a menudo. Aspira el polvo (es otra fuente de tóxicos, además de microbios). Cuidado con las alfombras y moquetas viejas, su relleno o su revestimiento puede contener tóxicos.
- Evita en lo posible el uso continuado de champús, desodorantes, jabones, dentífricos y cosméticos que contengan sustancias como los ftalatos, los parabenos o el triclosán.
- Prioriza tus gastos y dale valor a lo que de verdad importa.
- Apoya las políticas públicas y privadas que disminuyen la contaminación externa e interna en el trabajo, el campo y la ciudad, en lo que respiramos, bebemos y comemos.
- Intenta pensar y actuar a medio y largo plazo. Recuerda que muchas enfermedades graves sólo aparecen (o se previenen) tras estar expuestos a sus factores de riesgo (o no) durante largos períodos de tiempo: por un día (de una exposición nociva), rara vez pasa algo; un día (de hacer algo saludable) rara vez sirve de algo; aunque es mejor poco que nada.
- Recuerda que las soluciones son en parte individuales y en gran medida colectivas. No estás “sola ante el peligro”: tienes familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, conciudadanos. Y también instituciones, empresas. Piensa. Organízate. Vive la vida.
Miquel Porta Serra es médico, investigador del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y catedrático de salud pública en la Universidad Autónoma de Barcelona. Acaba de publicar Vive más y mejor. Reduciendo tóxicos y contaminantes ambientales (Grijalbo).