En Vivir más y mejor reduciendo tóxicos y contaminantes ambientales ofrezco numerosas fuentes de información de calidad. En el libro también propongo muchas cosas que creo podemos hacer como individuos, familias, ciudadanos, trabajadores, consumidores, votantes... Son acciones que a mi juicio están fundamentadas en los conocimientos científicos disponibles, con sus incertidumbres. Pero el conocimiento vale de poco sin tu información, conciencia, convicción y acción.

Siguen algunos ejemplos. Piensa si para ti tienen fundamento y si te resultan factibles, busca complicidades y decide –mejor, decidid por vuestra cuenta. Empezad por lo que podáis y os atraiga más.

  1. Trabaja con la escuela de tus hijos para mejorar la calidad de lo que comen en ella; ya sabes que necesitarás la colaboración de otras madres y padres, de los maestros, de las empresas implicadas y de las consejerías de educación, agricultura y sanidad, por lo menos. Da por sentado que no será cosa de un día para otro. Piensa algo parecido para tu comedor laboral. Lo mismo en residencias para gente mayor y otras instalaciones.
  2. Cuidado con lo que chupan los niños (además de los microbios pueden haber tóxicos).
  3. No calientes los alimentos en envases de plástico o en latas porque con el calor muchos contaminantes migran al alimento. Utiliza más los recipientes de vidrio. Llevad una taza de cerámica a la cafetería laboral para que os pongan el café en ella y no en un vaso de plástico o similar; sí, luego tendrás que lavarla tú. Que los comedores laborales, estudiantiles y similares ofrezcan platos de cerámica para calentar en los microondas la comida que nos traemos de casa. Dialoga amigablemente con sus responsables y avanzad progresivamente.
  4. Tratad de comer menos y de más calidad. Cuando puedas, compra alimentos ecológicos con garantías. Explora los mercados y las tiendas cercanas.
  5. No fumes. Evita exponerte al humo de tabaco de segunda mano. Evita en la medida que puedas la contaminación del aire.
  6. Si en vuestro lugar de trabajo estáis expuestos a contaminantes (o a otros factores de riesgo, de índole biofísica o psicosocial), organizaros y actuad.
  7. Pedid información y aclaraciones a las empresas y a las instituciones educadamente, con fundamento y firmeza.
  8. Elijamos bien a qué nutricionistas seguimos en las redes; que sean competentes e independientes. Desarrolla más tu propio pensamiento crítico. No dejes que te fascinen las modas y los consejos superficiales. Ten personalidad y serenidad, sé tú misma (qué te voy a contar...). Elige bien qué lees. Infórmate en fuentes con fundamento científico y práctico y que declaren sus intereses comerciales. No te obsesiones con la comida o la imagen de tu cuerpo. Procura no ganar peso y todo eso que ya sabes (sí, más frutas y más verduras sabrosas, poca carne y de calidad, más ejercicio, un mínimo de productos ultraprocesados). Aprende a cocinar comida agradable y saludable. Disfruta de comer bien, lento y en compañía. Lava la ropa, la fruta y la verdura con sentido común.
  9. Ventila la casa a menudo. Aspira el polvo (es otra fuente de tóxicos, además de microbios). Cuidado con las alfombras y moquetas viejas, su relleno o su revestimiento puede contener tóxicos.
  10. Evita en lo posible el uso continuado de champús, desodorantes, jabones, dentífricos y cosméticos que contengan sustancias como los ftalatos, los parabenos o el triclosán.
  11. Prioriza tus gastos y dale valor a lo que de verdad importa.
  12. Apoya las políticas públicas y privadas que disminuyen la contaminación externa e interna en el trabajo, el campo y la ciudad, en lo que respiramos, bebemos y comemos.
  13. Intenta pensar y actuar a medio y largo plazo. Recuerda que muchas enfermedades graves sólo aparecen (o se previenen) tras estar expuestos a sus factores de riesgo (o no) durante largos períodos de tiempo: por un día (de una exposición nociva), rara vez pasa algo; un día (de hacer algo saludable) rara vez sirve de algo; aunque es mejor poco que nada.
  14. Recuerda que las soluciones son en parte individuales y en gran medida colectivas. No estás “sola ante el peligro”: tienes familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, conciudadanos. Y también instituciones, empresas. Piensa. Organízate. Vive la vida.

Miquel Porta Serra es médico, investigador del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y catedrático de salud pública en la Universidad Autónoma de Barcelona. Acaba de publicar Vive más y mejor. Reduciendo tóxicos y contaminantes ambientales (Grijalbo).