El 31 de mayo se celebra el Día Mundial Sin Tabaco, una jornada en la que es obligado recordar el tumor que provoca el mayor número de fallecimientos en España: el cáncer de pulmón. Este es uno de los más dañinos porque presenta cifras elevadas tanto en frecuencia de aparición en la población como en mortalidad. Y en muchas ocasiones podría evitarse con solo dejar a un lado el tabaco.

Para muestra, un botón: según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el aumento del consumo de tabaco entre las mujeres, iniciado hace décadas, está íntimamente ligado al aumento de defunciones de cáncer de pulmón entre ellas. Entre 2003 y 2012 se ha pasado de 7,6 a 11,6 muertes por cada 100.000 mujeres. La SEOM también calcula que entre el 80% y el 90% de los cánceres de pulmón se desarrollan en fumadores o en personas que han dejado de fumar hace poco tiempo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) coincide y asegura, además, que alrededor de un tercio de las muertes por cáncer se deben a causas evitables, entre las que está incluido el tabaquismo. Es decir, los hechos demuestran que una de las mejores formas de prevenir la aparición de la enfermedad es dejar de fumar.

Medidas de prevención

Si bien hay factores hereditarios que determinaría el genoma y darían lugar a un desarrollo de cáncer, la mayoría de los cánceres responden a un factor genético, pero no hereditario: solo entre un 5% y un 10% de los tumores tienen un origen hereditario. Entonces, ¿qué está en nuestra mano hacer para prevenir, en la medida de lo posible, esta patología?

  • Dejar de fumar: reduce de manera significativa el riesgo de desarrollar esta patología. La persona debería hacer un tratamiento de deshabituación al tabaco, por un lado, y llevar un control médico y tratamiento farmacológico contra la adicción a la nicotina mediante parches y algunos fármacos como la vareniclina y el bupropión.
  • Evitar el radón: un gas radiactivo que se encuentra en las rocas y en el suelo. Es invisible e inodoro, solo se puede determinar su presencia midiendo sus niveles. La exposición al radón combinada con el cigarrillo aumenta aún más significativamente el riesgo de contraer cáncer de pulmón.
  • Vivir en zonas sin contaminación: es preferible vivir en áreas que contengan abundantes zonas verdes porque ofrecen un aire más limpio y oxigenado.
  • Rehuir carcinógenos como el amianto y otras sustancias presentes en la industria o la minería relacionadas con el tumor de pulmón. En este grupo también se encuentran el arsénico, el uranio, el cloruro de vinilo, los cromatos de níquel y algunos productos derivados del petróleo y del carbón.
  • Prestar atención a otros minerales: las personas con silicosis y beriliosis, que sufren de enfermedades pulmonares causadas por la inhalación de ciertos minerales, tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón. Se necesitan medidas de protección individual, como mascarillas, y colectivas, como filtros y depuradores del aire en las áreas de trabajo, que eliminan las partículas dañinas del ambiente.
  • Llevar una alimentación saludable: es recomendable ingerir verduras y frutas antioxidantes y anticancerígenas como el brócoli, las coles, la lombarda, la coliflor, los hongos y setas, los frutos rojos, los cítricos, la granada, la manzana, las uvas moradas y la chirimoya. También las espinacas, que son ricas en sales minerales y oligoelementos, contienen vitaminas A y C y son una buena fuente de hierro.
  • Realizar ejercicio físico: debe ser constante y regular, preferiblemente en paseos por zonas verdes debido a la mayor cantidad de oxígeno. 
  • Prestar atención a la inflamación recurrente: la tuberculosis y algunos tipos de neumonía muchas veces dejan cicatrices en el pulmón. Estas aumentan el riesgo de que la persona desarrolle un tipo concreto de cáncer de pulmón; el adenocarcinoma.
  • Usar lo menos posible el polvo de talco: estudios llevados a cabo en mineros y molineros de talco apuntan a que éstos tienen un mayor riesgo de desarrollar la patología debido a la exposición al talco de calidad industrial. Además, en su forma natural este polvo puede contener amianto.

Por otra parte, los pacientes de cáncer de pulmón pueden aprovechar los beneficios de la genómica y la medicina de precisión para encontrar un tratamiento óptimo personalizado para cada caso. Hasta la fecha se conocen más de 10 mutaciones genéticas asociadas al cáncer de pulmón que regulan procesos determinantes como la proliferación y supervivencia de las células tumorales, decisivas en el desarrollo de la patología.

Existen mutaciones en los genes como EGFR, ALK o ROS1 que predicen la sensibilidad y eficacia de los nuevos tratamientos dirigidos que atacan directamente las células tumorales, produciendo menos efectos secundarios en el paciente, por lo tanto, mejorando su calidad de vida y ahorrando costes al sistema en general.

 

Adriana Terrádez es la directora de OncoDNA para España y Portugal (antes BioSequence), es una emprendedora nata y la pionera en España de la introducción de herramientas de diagnóstico genómico avanzado para el tratamiento personalizado de los pacientes con cáncer.