Una compra sostenible no se rige solamente por escoger los productos de temporada y de proximidad, hay otros aspectos que entran en juego y que no siempre se valoran. Si te das cuenta, las bolsas de plástico siguen presentes en muchos supermercados y la mayoría de productos que compramos van envasados en plástico. Plástico, plástico y más plástico, parece ser un milagro cuando no lo llevan.

La preocupación por la sostenibilidad y por respetar el medio ambiente ya ha modificado el comportamiento del consumidor, que se hace preguntas sobre el proceso de producción del producto, los recursos emprados para su envase y conservación, y su transporte hasta el punto de venta.

Guía para comprar de forma sostenible

A pesar de los tentadores mensajes de la industria alimenticia, tú eres el cliente y tú decides qué comprar. Si escogiéramos los productos ecológicos y sostenibles, dejando atrás los que no respetan el medio ambiente, quizás podríamos conseguir una reacción por parte del mercado. Si queremos el cambio, debemos formar parte de él.

Aumenta el consumo de proteína vegetal

A pesar de que la tendencia de seguir una alimentación vegana y vegetariana está en auge, muchas personas que sí comen productos de origen animal están haciendo el clic hacia una alimentación más vegetal. Y todo ello debería realizarse con un objetivo primordial, el de reducir el consumo de productos de origen animal ya que el coste ambiental de su producción es muy elevado.

Planifica la compra

¿Cuánta comida acabas desperdiciando y tirando a la basura? Si planificamos la compra antes de ir al supermercado, reduciremos el gasto y los desechos. Organiza tus menús semanalmente y evita salir a comprar con hambre, ya que si no llenarás el carro con más alimentos de los que necesitas y, además, seguramente serán menos sanos.

Lleva tu bolsa o táper

Sí, has leído bien. Hay personas que llevan hasta el táper para utilizar envases reutilizables y evitar un gasto innecesario de materiales perjudiciales para el planeta. Del mismo modo, las bolsas reutilizables nos evitan pagar esos céntimos de más que nos cuestan las de plástico y evitamos el despilfarro que suponen estas últimas.

Reduce los envases

Opta por los alimentos que están envasados con materiales reciclables como el cristal y evita el plástico, ya sabes que acaba inundando los mares y océanos.

Productos a granel

En las compras a granel se suelen llevar envases propios, por lo que se reduce la cantidad de residuos generada e, incluso, esto te ayudará a planificar mejor la compra. Si compras a granel, tu nevera y tu despensa incluirán productos más frescos y de mayor calidad. Asimismo, estarás favoreciendo el consumo local, ya que es una alternativa común entre los pequeños comerciantes.

Alimentos de temporada

Son los productos que la tierra nos proporciona de forma natural en cada época del año y, en consecuencia, se encuentran a un precio más asequible. Ingiriendo los alimentos de temporada aportamos al organismo los nutrientes necesarios y específicos de la respectiva estación. Por el contrario, si compramos los que no son de temporada estaremos abusando de un bien que en ese momento es escaso y que ha tenido un alto coste de producción o que puede tener una huella ambiental enorme si viene de la otra punta del planeta. Además, cuando priorizamos alimentos que no son de temporada por delante de los que sí lo son, podemos estar perjudicando a estos últimos, ya que acaban desechándose.

Compra de proximidad

La mejor opción son los productos de kilómetro cero, es decir, los que precisan de un transporte mínimo desde el punto de producción hasta el punto de venta y de consumo (menos de 100 km). Si compras de proximidad favorecerás la economía local, reducirás la huella ambiental de tu compra y disfrutarás de los productos de temporada de tu zona.

Únete a grupos de consumo

Si junto a tus vecinos y amigos del barrio apostáis por comprar en pequeños comercios, estaréis promoviendo la economía local y adquiriendo alimentos de proximidad, debido a que la mayoría no importan materias primas que provienen de lejos. De esta forma, se reducen las emisiones contaminantes del transporte y se potencia un modelo de consumo más sostenible.