Si estás buscando un embarazo con tu pareja, ahora es el momento ideal. Según un estudio realizado por la Universidad de Parma, Italia, los meses de verano de julio y, especialmente agosto, son los óptimos para concebir un hijo. Las causas parecen diversas. Pero, sobre todo, se explica por la movilidad de los espermatozoides que parece ser que están más activos durante estos meses y, por tanto, tienen más facilidad para cumplir con su objetivo de lograr llegar hasta el óvulo y fecundarlo. Los niveles de hormonas como la testosterona parecen ser la clave de este fenómeno.

Además de esto, la alta fertilidad típica del verano también puede explicarse a través de un fenómeno más sociológico: el impacto que tienen las vacaciones en la vida de la pareja y la frecuencia de las relaciones sexuales. Si en el caso de las parejas con hijos las relaciones tienden a reducirse en verano, las parejas sin hijos tienden a tener mucho más tiempo libre o tiempo de calidad para disfrutar juntos a la vez que reducen drásticamente los niveles de estrés a los que la mayoría estamos expuestos durante el resto del año. El estrés, de hecho, es una de las principales causas de la infertilidad.

Por otro lado, muchos ginecólogos también recomiendan quedarse embarazada en verano ya que, de esta forma, el bebé llegaría la siguiente primavera de modo que la madre se ahorraría el tedioso calor del verano siguiente. Las altas temperaturas resultan muy molestas para las mujeres embarazadas ya que pueden sufrir de más bajadas de tensión, retención de líquidos o mucha más dificultad para moverse.

Así que, si quieres buscar un bebé, tienes por delante el mes estrella para conseguirlo.