Recientemente, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición alertó sobre la presencia de leche no declarada en la marca de tortitas de arroz ecológicas con cobertura de chocolate Organic Amisa, procedente de Países Bajos. El producto afectado, en concreto, son unas bolsitas de 100 gramos que se han distribuido en varios estados de la unión europea, entre ellos España, y que podrían suponer un riesgo para las personas alérgicas a la leche o intolerantes a la lactosa.

Este es sólo un ejemplo de la gran cantidad de ingredientes que pueden resultar nocivos para nuestra salud o que sencillamente no pueden categorizarse como saludables, pese a que las marcas los etiqueten y comercialicen como tal. Y es que la industria alimentaria, como cualquier otro negocio, tiene una sola finalidad: vender. Para conseguir este propósito, en muchas ocasiones recurre a estrategias que, pese a ser legales, pueden no ser todo lo éticas que deberían. En otras ocasiones es también la misma publicidad la que nos puede confundir sobre cuán saludable es un producto en concreto, empleando estrategias de márquetin y creencias populares (como eso de que si no te tomas el zumo de naranja enseguida se le van las vitaminas).

Ese es el caso de las famosísimas tortitas de arroz o de maíz, un clásico en toda dieta para el típico tentempié de media mañana o media tarde. 

Si nos fijamos en los ingredientes que contienen estos productos, podremos comprobar que alrededor del 80% de su composición son cereales, sal y saborizantes. Es decir, hidratos de carbono de rápida absorción (que no te mantendrán saciada durante mucho tiempo) y una gran cantidad de sodio. Por ello, si lo que queremos realmente es cuidar nuestra línea o nuestra salud, una alternativa mucho más saludable es, por ejemplo, comernos una pieza de fruta, que nos aportará muchos más nutrientes y vitaminas.

Al final, de lo que más nos damos cuenta, es de que la opción más sana es siempre evitar los productos procesados y comprar alimentos frescos y naturales. Pese a que algunos puedan contener cantidades considerables de azúcar o grasas, como los frutos secos, éstas no dejan de ser mucho más beneficiosas para nuestro organismo que sus alternativas procesadas. Así que, olvídate de todo lo que veas empaquetado, ¡y apuesta por el verde!