Cuando hablamos del binomio plantas y terrazas, no todo vale. Eso, seguramente ya lo sabes, pero quizá lo que se te escapa es por qué especies deberías decantarte si decides darle un aire más natural a tu terraza. 

Y es que existen plantas, que siendo especialmente resistentes, son idóneas para la ciudad ya sea en un pequeño balcón o en un amplio ático. Además, las que te proponemos a continuación reúnen dos requisitos imprescindibles que seguro valorarás muy positivamente: ser fáciles de cuidar y lucir bien todo el año.

 

1. Árboles

 

 

Con las plantas adecuadas, cierta uniformidad cromática y una buena distribución, tu terraza no tendrá nada que envidiar a un jardín convencional. Elige árboles de pequeño porte, teniendo en cuenta que, al tener las raíces confinadas a un espacio limitado, nunca se harán muy grandes. Ubícalos en la periferia: sin estorbar, la vegetación transmitirá la placentera sensación de jardín.

Especies recomendables para la terraza serían los cercis (árbol de Judas), olivos, naranjos o limoneros –en zonas cálidas–, granados, Lagerstroemia (árbol de Júpiter), y pinos o arbustos tallados en árbol, como Photinias, adelfas o laureles. El ciprés solo en zonas abrigadas del viento.

Los árboles necesitan entre 60 y 80 cm mínimo de tierra. Lo idóneo: colocarlos en macetas de mayores dimensiones o en jardineras de obra. Para una mejor estabilidad pon sistemas de anclaje dentro de las jardineras, especialmente cuando el espacio no esté del todo abrigado del viento.

Las jardineras llegan a contener hasta 1 tonelada de tierra: tenlo en cuenta a la hora de ubicar el árbol sobre el forjado. Una buena solución es hacerlo sobre pilares estructurales.

 

2. El boj

 

 

Planta resistente, de poco mantenimiento y bien adaptada a nuestro clima. Su característica forma regular y compacta, tan decorativa, hace que el boj sea un imprescindible en terrazas y balcones. Se desarrolla bien en maceta y ha de regarse una vez a la semana, excepto en verano, que necesitará más agua.

Combínalo con especies de flor, como agapantos, gauras, lavandas o verónicas. Otras especies arbustivas, como las tuyas o los teucriums recortados en bola, se pueden asociar al boj acentuando el juego de volúmenes y de color. Las gramíneas ornamentales, como la Nassella tenuissima o el Pennisetum, te funcionarán muy bien con el boj.

 

3. El bambú
 

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Es la especie de moda en ambientes modernos y minimalistas. Aporta tranquilidad y es ideal como barrera visual y para separar ambientes. Para lucir un porte bonito, el bambú necesita frescor y humedad. De hecho, en climas demasiado secos y continentales, conviene proporcionarle un suelo rico en humus, bien drenado y con riego frecuente –mejor por aspersión, que aportará humedad al aire y agua al suelo.

Ojo porque las raíces del bambú son agresivas. Confinadas en macetas controlarás su desarrollo, y en jardineras de obra tendrás que reforzar su impermeabilización.

 

4. Las gramíneas ornamentales

 

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De gran rusticidad y valor estético, son perfectas si buscas ambientes monocromáticos y uniformes, donde texturas y verdes asumen el protagonismo, acordes con la línea minimalista de las fachadas actuales. Poco exigentes en cuanto al agua y mantenimiento, se complementan bien con otras especies rústicas y resistentes. Arraigan bien en macetas pequeñas y de poca profundidad (entre 30 y 40 cm). En invierno, haz una poda radical, para que rebroten con vitalidad en primavera.

En la imagen, el Viburnum opulus aporta un discreto toque florido y sin salirse de la línea cromática dominante. Los elementos de porte arbóreo equilibran y dan intimidad. Las macetas en color negro proporcionan continuidad, garantizando el protagonismo de la vegetación.

Entre las polifacéticas gramíneas, destaca el Equisetum (cola de caballo) por su porte afilado y elegante. Combinado con otras especies, como la Festuca glauca, la Nassella o el Carex buchananii, crean ambientes ligeros e informales. Las espigas del Pennisetum dan ligereza y frescor. Mezclándolas con especies aromáticas (salvias, romeros, lavandas y tomillos), tapizantes rústicas (hiedra, el hipérico, agapantos), y geranios, obtendrás una composición equilibrada para la terraza, complementándose unas a otras a lo largo de las estaciones.

 

5. La enredadera

 

 

Las trepaderas sirven para densificar la sombra y refrescar el ambiente. Si quieres que cubran una pérgola de la terraza, plántalas en macetas grandes como si fueran árboles.

Las buganvillas y el jazmín son opciones muy decorativas. Las primeras, por la espectacular floración; las segundas, por su intenso y agradable aroma. Ambas requieren climas cálidos, resistiendo mal a las heladas. En zonas más continentales, decántate mejor por la glicinia. Una alternativa aromática y rústica es la madreselva. ¿Consejo de experta? Para dar continuidad a todo el ambiente de la terraza, coloca brezo aquí y allá: marcarás un recorrido teñido de rosa a lo largo de todo el espacio.

 

6. Comestibles y aromáticas

¿Buscas tener una terraza funcional y diferente? Crea en uno de los rincones un pequeño huerto con freseros, tomateros y otros cultivos sencillos.

Estas plantas se desarrollan bien en macetas. Necesitan agua, un suelo fértil y bien drenado. Si incorporas un riego por goteo, su mantenimiento será muy fácil. Para los que quieran aromáticas, estas requieren sombra parcial, por lo que se deben acondicionar en rincones más umbríos.

 

7. Las crasas

 

 

Como no necesitan mantenimiento regular, son perfectas para la casa de vacaciones o zonas de la terraza de difícil acceso. Para nuestros climas, recomendamos el Echinocactus, muy decorativo por su forma redondeada. Combínalo con la Sansevieria, algún cactus vertical, aloes y agaves.

En general, estas plantas se resienten con las heladas, así que, en climas fríos, colócalas en ambientes soleados y abrigados.

 

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Este artículo se publicó originalmente en Houzz.